El péndulo y el pozo

Hay una eterna disputa que nunca se termina de saldar en el imaginario popular acerca de qué ocurre verdaderamente en una redacción: cómo se produce la transformación de los hechos en noticias, qué extraña alquimia es necesaria para convertirse en un mercenario de la palabra o más general, en un mago que transfigura un suceso cotidiano en el tema del que van a necesitar hablar todos desde una mirada ciertamente particular. Efectivamente, los medios de comunicación son un verdadero misterio y es de hecho esa condición la que explica su existencia.  

El péndulo y el pozo

Había una vez en un condado de la UNC del barrio Marqués de Sobremonte, un multimedio universitario que ensayaba proyectos constantes al amparo de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En ese tiempo de nuevas estéticas y aventuras 2.0 ninguno de sus habitantes sabía que era feliz y si bien se encontraban alejados en kilómetros de los sitios álgidos donde se cuecen las habas de nuestra Casa de Altos Estudios, estaban muy cerca para consensuar decisiones editoriales. Pero un día el horizonte empezó a moverse a lo lejos y aquella conquista de la coalición por una radiodifusión democrática que se conocía como Ley 26.522 pasó a formar “parte del pasado” -como lo definió Oscar Aguad -gracias a un Decreto de Necesidad y Urgencia. Todos quedaron sorprendidos en los SRT y sin saber que ese momento era sólo el comienzo de una época.

Pocos meses después, se consolidaba el triunfal retorno del Dr. Hugo Juri al rectorado de la Casa de Trejo como estandarte de los reformistas morados y secundado por el eterno decano de Derecho, el Dr. Ramón Pedro Yanzi Ferreyra. Otra vez, el horizonte se movió para los trabajadores de la palabra que residen en los SRT y si bien su labor siempre los entrenó en la crisopeya, esta vez fue necesario recurrir a una buena dosis de clarividencia para transitar los pasillos y que sus plumas no fueran objeto de reproche o castigo por parte de aquellos que fungen el rol de politruk. Las nuevas reglas incluyen atenciones exageradas para los diputados Mario Negri y Brenda Austin, silencio de radio para los lugares comunes que se cansa de reiterar Rebeca y ninguna objeción pública ante los cambios en la programación -traslados y despidos como parte del combo-. Para colmo de males, muchas veces no reciben ni coscorrones desde la Secretaría General aunque sí alguna trapisonda administrativa que le deja en claro al afectado que en los últimos días se equivocó al decir algo al aire.

Sucede que los temas que podrían ser caratulados como headline en la sensibilidad de los reformistas autopercibidos son al mismo tiempo fuertes críticas al accionar del Gobierno Nacional, lo que obliga a un importante ejercicio de contorsionismo y tremendo derroche de imaginación antes de tipear un título. Una muestra resultante de estos tires y aflojes es el tratamiento de lo ocurrido la noche del domingo en la Plaza Congreso a la que en esta redacción llamamos represión sin matices. El primer párrafo dice:

“Después de los incidentes producidos debido a la intención de los docentes de llevar adelante una ‘escuela itinerante’ en la plaza de los dos Congresos ayer, y el posterior accionar policial, esta mañana se aguardaban anuncios de los gremios.”

Luego de entusiasmarse unos días con el Pokemon Go, los trabajadores de los SRT se han pasado a un juego mucho más excitante, no tanto por la actividad lúdica en sí, que tiene normas por demás sencillas sino por el premio. La consigna es adivinar si en estos momentos el Rector prefiere que se torpedee al Ministro de Educación y Deportes Esteban Bullrich para pavimentar su llegada al Palacio Pizzurno, o si hay que mantener los lineamientos que parecían claros a principios de año cuando los radicales habían convencido al Dr. Hugo Juri de finalizar su mandato y no hacerse cargo de la brasa ardiente. Todos sabemos lo caro que cotiza un olfato bien desarrollado para saber cómo husmear el horizonte.

Las dudas son abonadas por los dichos del propio Rector cuando parecía decidido a quedarse y consideraba que a sus años “para ir a languidecer a Buenos Aires, soportando el apriete y el reclamo permanente de los gremios, mejor me quedo acá”. No obstante, quienes buscan departamento por el coqueto barrio de Palermo para instalarse y excusar que están acompañando al doctor, creen que la firmeza mostrada por el gobierno nacional reabre las chances del  Juri. No es ningún secreto lo que se recuerda y elucubra por todos los cafés de la Ciudad Universitaria y zona de influencia: Esa es la línea firme de la que el Rector fue un precursor. Cuando decidió que había que hacer la Asamblea contra viento, marea y movimiento estudiantil organizado, tuvo una ensayada paciencia, pero la hizo. Hubo que convocar a mucha policía con camiones hidrantes y perros entrenados, citar a tres lugares de reunión distintos fuera de las dependencias universitarias pero consiguió su reforma. A veces las acciones políticas significan un alto costo pero lo importante es hacerlas y eso es lo que necesita el gobierno de Mauricio Macri. He ahí la moraleja.

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House of cards

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Sí, queridos lectores. Hemos llegado hasta aquí, un punto que no podríamos definir como cerca ni lejos pero del que indudablemente, nos sobran las argumentaciones a fin de dar cuenta de las trayectorias de los principales actores.

La cuatricentenaria casa de Altos Estudios que nos cobija, dando incansables muestras de superar el sentido de la ironía en el siglo XXI, adoptó formas precisas del sainete criollo, para concretar lo que a comienzos del siglo pasado la convirtió en ícono de reformas. Tal es así que el Dr. Hugo Oscar Juri, su compañero de fórmula y sus muchachos pueden ser un poco más toscos, un poco más refinados, un poco menos confiables, pero todos juegan a la mancha con los aviones, por lo que ante los reiterados desatinos miradas de desconfianza se empezaron a ver en las reuniones del segundo piso del Pabellón Argentina.

Hasta el momento en la cuidada redacción de las citaciones y de las resoluciones -tanto rectorales como del Consejo Superior- era posible ver los hilvanes con los que estaban amarrados los trabajosos acuerdos entre los diferentes objetivos que se cobijan debajo de la propuesta del oficialismo para la reforma política.

Sin embargo, parece ser que el lunes algo se rompió y en la Resolución Rectoral 2371/2016 -que seguramente en la celebración de los 500 años será uno de los testimonios más contundentes del desmadre en el que había caído la UNC- se pueden rastrear las intenciones de los diferentes caciques del Macrismo universitario.

Estamos ante una mezcla imprescriptible donde se vislumbra el genuino interés del Rector por impulsar la elección directa y su inutilidad para establecer acuerdos; el recelo histórico de las facultades más conservadoras hacia la nueva forma de elección y la convicción que con la normalización de las dos nuevas facultades la Asamblea Universitaria se pondrá esquiva. La melángé se ha vuelto inmanejable y dentro del grupo de decanos flamantemente fanáticos de la elección directa se distinguen los que se ven objetivamente favorecidos porque sus facultades deberán ser “seducidas” para conseguir votos -con promesas desde el llano y recursos desde el poder-, mientras los otros representan unidades académicas marginales.

Es cierto que somos afectos a los policiales, pero no por ello vamos a caer en la respuesta más burda: el mayordomo sólo redactó lo que le pidieron y arregló lo que le permitieron. Así pues,  nos inclinamos por buscar pistas tratando de imaginar el más probable desenlace y a quién beneficia el resultado.

La prolijidad de la convocatoria deja mucho que desear. Solo para centrarnos en lo más importante diremos que la Asamblea ya fue citada al Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, que la mencionada Resolución Rectoral no tiene validez como citación y que lo establecido en el increíble art. 5 de la RR en el sentido de que “la información sea inmediatamente consignada en la página web oficial de la Universidad e informada a través de los Servicios de Radio y Televisión de la UNC. (SRT.SA), para garantizar su más amplia difusión”, de ninguna manera suple la necesaria notificación.

Un comentario aparte merece el art. 2, ya que establece que el ingreso se habilite a “la hora siete (07 a.m.) del día de la convocatoria”, que ya fue realizada el 24 de noviembre según la Resolución Rectoral 2163/2016, pero sabemos por quienes realizan sus actividades en el Campo que lejos de tener abiertas las puertas desde el 24 de noviembre, lo que se observa es una gran presencia policial.

Siempre hubo dudas acerca de los motivos que llevaban a las facultades más pequeñas a apoyar esta iniciativa, sobretodo porque claramente se verían perjudicadas si se aprueba el proyecto de Cambiemos y en honor a la verdad, son decanos que saben hacer muy bien los números. Resulta evidente que en medio de este proceso  alguien cayó en la cuenta que no era negocio quitarle el poder a una Asamblea Universitaria para dárselo a un histórico adversario, que nunca estuvo de acuerdo con la elección directa pero que se subió al berretín del Rector para arrancar la disputa varios escalones más arriba. Media hora le bastó para darse cuenta de la facilidad con que se destruyen delicados equilibrios simulando estar trabajando arduamente para protegerlos.

El Santo de los medios

En verdad te digo que esta misma noche,

antes que el gallo cante,

me negarás tres veces.

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Esa figura que sostiene las llaves del reino de los cielos, el gallo que recuerda tus negaciones, la cruz que cargas como martirio, el báculo de pastor y el pez como símbolo de la promesa de fidelidad al mesías.

Va zigzagueante, acorde a su estilo forjado entre smokesellers de la mercantilización edulcorada. Sus dos caras ya no disimulan la incomodidad dislocada. Hace pocos días, decidió protagonizar uno de sus clásicos y anunció su renuncia a la presidencia del Directorio de los SRT, esa huída de las empresas que se ha transformado casi en la indistinguible signatura del Ingeniero del management vernáculo.

Por el momento, no estamos en condiciones logísticas ni espirituales para enfrentar las decisiones de la Santa Sede pero los rumores circulan cada vez menos disimulados en las dependencias de Fray Miguel de Mojica al 1600 donde estaría por revelarse el tercer misterio de San Pedro: Cuando decidió renunciar a la presidencia del Directorio de los SRT sobre finales de la semana pasada, el Ing. Manuel San Pedro no imaginó que iba a lograr – o si, ya que la templanza de los elegidos es conocida solo por la voluntad superior que los forja- lo que hasta acá no le había sido posible.

Su accionar cuidadoso y delicado, que fuera caracterizado como timorato por el ala terrateniente dura del Macrismo Universitario, se puso en juego cuando llamó al orden a un desaforado periodista que empezó a insultar y a amenazar con represalias a todo aquel que pudiera acusarse de K. La mirada atónita de todos era una confirmación de la decepción frente a lo que secretamente esperaban: más similitudes que diferencias entre los Ingenieros formados en universidades privadas.

Sin embargo, cuando en reunión con los dirigentes sindicales San Pedro anunció su decisión de no hacerse cargo del ajuste que los recortes presupuestarios le obligaban a realizar, aquellos periodistas que se han caracterizado por una gigante nariz para olfatear los aires nuevos y por unos pesados pies para caer siempre parados, pensaron que empezaba la etapa de Macrismo explícito.

Pocas horas antes que se supiera que la renuncia del  santo de los medios no se iba a concretar quedó al descubierto uno de los más notorios, quien en la Crónica Matinal dijo sin que se le soltara un cabello: “Pese a las protestas, el ausentismo y la toma de colegios, el Operativo Aprender se desarrolló con total normalidad”.

¿Será desenmascarar oportunistas el tercer milagro de San Pedro? Te alabamos, Señor.

Golpeando las puertas de San Pedro

 

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Advertido sobre la concurrencia compuesta de la claque sabionda y aplaudidora que gusta de transformar cualquier momento de la vida misma en un hecho partidario, el rector Hugo Juri cedió los honores de otorgar la máxima distinción de la UNC a su lugarteniente, el eterno Yanzi Ferreira. Y cómodo en su feudo que se extiende sobre el patrimonio jesuita frente a la Facultad de Derecho, el vicerector no solamente entregó el Honoris Causa a Atilio Borón, ya que según el medio de comunicación oficial de la cuatricentenaria casa de Altos Estudios, lo condenó.

Vea usted mismo, querido lector, los actos impíos que se realizan fuera de las murallas imaginarias que resguarda nuestra querida Ciudad Universitaria:

 

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Consternado ante semejante sentencia sin juicio previo que ha sufrido nuestro ilustre visitante, intenté indagar carente de resultado en las 269 palabras que componen la noticia, cuáles eran los hechos que se le imputaban, en qué circunstancias; algo que pudiera echar luz acerca de tan comprometedores actos que conmocionarían a la opinión pública. Sin embargo, mi búsqueda fue en vano, ninguna prueba, ni un indicio.

Temí el Tribunal de la Santa Inquisición actuara secretamente en alguno de los claustros del viejo rectorado y no pude descansar. Continué empeñado en descubrir qué se escondía en tamaña amenaza al orden público y lo encontré: otro redactor en aprietos como los que sirven al Obispo. Esta vez, no solamente olvidó releer el texto antes de presionar send, tampoco pudo resolver sobre qué era que versaba el capital intelectual de Atilio Borón ni cuáles las credenciales académicas que supo conseguir. Confunde trayectorias con trabajo, disciplinas e interdisciplinas, los marcos epistemológicos de las Ciencias Sociales. En fin.

Una vez más golpeo a su puerta, San Pedro pero en esta ocasión no es la solicitud de misericordia la que me alienta sino una dura penitencia para quienes atorados de butter toffes, se valen del teclado para alarmar su público fiel.

Suyo,

Nicetas Choniates

PS: De ninguna manera quiero privar a Baudolino de los créditos por advertir al Rector lo que ocurriría en dicho evento.

Los misterios de San Pedro

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Cuando el doctor Hugo Juri pronunció su discurso inaugural en la fría mañana del 25 de abril, el auditorio de la Sala de las Américas a pleno comprendió rápidamente que esta segunda edición al mando de la Casa de Trejo no sería precisamente back and reloaded.

Sus esbirros preparados para agitar las banderas anticlericales color obispo rumbo al centenario de la Reforma deberían haber considerado el peso de la invocación que el rector hacía a los dos santos graduados de la Universidad Nacional de Córdoba: Alonso Rodríguez y Juan del Castillo que nacieron en Europa y murieron en el Paraguay además del apoyo para la futura canonización del Cura Brochero -aunque incluirlo en las Ciencias Sociales cuando se graduó en Filosofía sea causal para desatar una querella epistemológica vintage en el siglo XXI-. Sin embargo, son aquellos que no se nombran los que verdaderamente cortan el bacalao o donde al menos se deposita cierta fe: los santos que caminan entre nosotros.

Hace exactamente 99 años en la localidad portuguesa de Fátima, tres niñitos azorados aseguraron que se les había aparecido la Virgen María. En una primera instancia, nadie dio crédito a las palabras de Jacinta, Francisco y Lucía hasta que la repentina muerte de los dos primeros puso en alerta a la curia sobre lo que ocurría en la Cova da Iria. Los tres misterios serían revelados en forma de profecías por Lucía dos Santos, en ese entonces ya conocida como Sor Lucía de la Orden de las Carmelitas Descalzas (los dos primeros secretos fueron escritos en 1941 para ayudar a la canonización de sus dos primos y el tercero declarado 20 años más tarde) como ahora se descubren ante nuestros ojos incrédulos de ateos pecadores los secretos del santo de los medios, Manuel San Pedro.

Se anuncia un jubileo inesperado en este tercer mandato de Manuel San Pedro en el directorio de los Servicios de Radio y Televisión (SRT) de la UNC. Primero fue la transformación del polifacético Max de Lupi que pasó de furioso kirchnerista transvestido en Nancy por las salas teatrales de la calle Corrientes a guardar silencio ante cualquier referencia político-partidaria en su magazine siestero. Habiéndose develado la respuesta a la sagaz pregunta con la que el locutor intenta azuzar la audiencia porque no hay imposibles para la santidad de los medios. Alabado seas, Señor.

Reunidos los teólogos también han dado a conocer el segundo misterio en los SRT -nuestra Cova da Iria serrana- pero esta vez, con más recato: Ni bien tuvo firma autorizada, San Pedro y sus apóstoles Sergio Obeide y Ernesto Fernández decidieron aumentar los honorarios que perciben  los miembros del directorio, es decir ellos mismos, que pasaron de percibir el 90% al 75% respecto de lo establecido para el Rector, pero antes era sobre el básico y ahora sobre el sueldo completo, que incluye por ejemplo 120% de antigüedad (el 75% de 220 es bastante más que el 90% de 100). Bendito seas tú, Señor.

Hemos consultado ansiosos para conocer -y publicar- el tercer misterio que esconden los pasillos de Fray Miguel de Mojica al 1600 pero hemos encontrado la misma respuesta que dio a la feligresía el Papa Juan Pablo II cuando le preguntaron sobre el tercer misterio de Fátima que le había revelado Lucía dos Santos y que se esconde detrás de las milenarias puertas en el Vaticano: “Aquí está el remedio contra este mal. Ore, ore, y no pida nada más.” Gloria a ti, Señor.

Puertas Calientes

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Una vez abierta la jarra que traía Pandora, se sucederán todas las desgracias.

Inmediatamente después de  la derrota sufrida en la última Asamblea Universitaria, las huestes de Francisco Tamarit debieron enfrentar las elecciones de consejeros docentes con un destino ya anunciado.

En la mayoría de las facultades se mantuvieron las correlaciones de fuerza bastante similares a los últimos años pero las principales modificaciones se produjeron donde los más cercanos operadores del ex rector  tuvieron un rol preponderante.

En la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FAUDI) el desplazamiento de Mariano Faraci, viejo referente de Cambio Universitario, permitió una victoria inesperada para el anterior oficialismo. Sin embargo, no corrió la misma suerte el resto de los compañeros de aventuras de Tamarit.

Las performances de las candidaturas impulsadas por Carmen Visvisián en la Facultad de Odontología, la que fuera bendecida por Silvia Barei en la Facultad de Lenguas y la de Alberto León en la Facultad de Agronomía, empañaron cualquier festejo. Hilando más fino, en la Facultad de Lenguas, no ingresó el ex Secretario de Relaciones Internacionales, Guillermo Badenes, y en Agronomía, quedó a la intemperie el ex Secretario de Asuntos Estudiantiles, Gustavo Soto.  

Los comicios en la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) despertaron al menos alguna suspicacia para quienes puedan escrutar lecturas fuera del éjido universitario. El Ing. Gustavo Soto estuvo a pocos votos de ingresar pero al punteo de padrón, se registraron numerosas ausencias de votantes considerados propios, de los cuales más de la mitad fueron de la cátedra equipo del Ministro de Ciencia y Tecnología de la Provincia, Walter Robledo, incluido el propio Ministro.

Acertadamente, nadie interpretó que fuera una casualidad pero las lecturas y opiniones de los mortales no son unívocas: hay quienes entienden las ausencias como un signo emergente del histórico pacto entre el Panal y el Palacio 6 de Julio; otros piensan que el acuerdo fue mucho más puntual y personalizado, señalando la sólida y añeja relación entre el ministro Robledo y el director de los SRT Manuel San Pedro.

Ya despojado de toda investidura, nadie disimula que León no logró consolidar una fuerza capaz de competir en su propia unidad académica durante sus años de gestión. Quizás los próximos años lo recuerden al ex Secretario General como el hijo de Esparta que contra los augurios se inmoló ante una derrota anunciada y la historia pueda decir:  “Oh, extranjero, informa a Esparta que aquí yacemos todavía obedientes a sus órdenes”.

Cuando los santos vienen marchando

carta de ajuste

Durante la década ganada, los Servicios de Radio y Televisión (SRT) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fueron materia de preocupación para la Unión Cívica Radical (UCR). Los correligionarios y sus secuaces se dedicaron a medir centímetro a centímetro en la programación las apariciones del gobierno nacional y de las autoridades de la Universidad, particularmente luego de la irrupción de la Dra. Carolina Scotto como estrella fugaz del kirchnerismo cordobés.

Cualquier coyuntura era a juicio de los veedores una oportunidad para reclamar espacios y entrevistar al imperecedero Mario Negri, gracias a las gestiones de su asesor Jhon Boretto, al árbitro devenido en político, Héctor Baldassi o al actual ministro ignorante de las nuevas tecnologías, Oscar Aguad.

Luego de ser ungidos como autoridades en la Asamblea del 19 de Marzo, los SRT eran uno de los botines más codiciados para moldear la opinión pública a gusto y piaccere de los radicales. Sin embargo, ahora que es cuando debían hacerse cargo del multimedio, la estrategia pensada no es tan tentadora como se creía: El nombre para presidente del directorio que suena como infalible es el CEO Manuel San Pedro, businessman simulator de vasto curriculum en empresas privadas, un smoke seller capaz de incorporar toda la jerga marketinera en pos de taggear conciencias y convertir la audiencia en una voraz consumidora del branding.

Manuel San Pedro (ya sabemos de la debilidad del Dr. Hugo Juri hacia los santos, como demostró en su discurso inaugural), es una apuesta que conforma tanto a liberales como a radicales sin generar un excesivo nerviosismo en la planta del personal de los SRT. Muchos coinciden en que será cuestión de poner cara de inteligente en las reuniones, una habilidad imprescindible para mantenerse a flote en los medios de comunicación y no cuestionar al presidente. Todo podría seguir su curso al igual que el día anterior y así ad eternum.

El problema es que San Pedro tenía una idea vintage de los SRT, y se encontró con un multimedio que tiene dos canales de televisión, dos radios, un portal web y una programación local infinitamente mayor que en cualquier otra época. Aquel recuerdo de sus dos incursiones previas por los lares de Fray Miguel de Mojica al 1600; la primera, promovida por Carlos Vicente y Francisco Tamarit y la segunda, bendecido por el matrimonio rectoral Scotto-Tamarit, no guardan ni un ápice de semejanza con la realidad de hoy. Por lo tanto, los principales desafíos no pasan por refundar un lugar, mucho menos “re-inventarlo” como les gusta decir a los recién llegados del universo corporativo, proponiendo objetivos fantásticos que conmueven los ideales más profundos de los protagonistas del día a día de la empresa; sino que deberá trabajar a destajo para garantizar lo mínimo que se espera de quien se haga cargo de esta responsabilidad.

Parece ser que San Pedro se siente más atraído por la formulación de futuros perfectos que para lidiar con presentes conflictivos, lo que estaría haciéndole poner en duda aceptar la oferta y sus condiciones de supervivencia. Además, a medida que se entera de la gran cantidad de gestiones que llevaba adelante Tamarit en las diferentes oficinas de Buenos Aires para garantizar el eficiente funcionamiento de los últimos años, se alarma por la falta de llegada de las nuevas autoridades de la Casa de Trejo al gobierno de Cambiemos.