La celebración

celebracion

El pasado viernes 2 de Diciembre se llevó a cabo la celebración por el 70 aniversario de la Facultad de Ciencias Económicas. Claro está que no llegó ni media invitación para nuestra redacción pero de todos modos, conseguimos estar presentes. En honor a la verdad, un fan anónimo del decano concurrió a dicho evento y dado que no logró una selfie con el anfitrión decidió competir por nuestro premio Garamond “la foto con tu decano favorito” a la mejor información.

  1. Fue todo muy raro, parecía que Jhon Boretto se había olvidado de los malos momentos que había pasado en sus 6 años como Secretario General con algunos arranques creativos del bufón morado Mario Luna -a quien nadie se anima a desterrar-  y, en su noche estelar, cometió el error de dejarlo con micrófono y sin guión. Las intervenciones hilarantes fueron varias pero la pole position la tuvo cuando afirmó que con una nota el vicerrector “exculpaba su presencia” en el acto.
  2. La sala a priori parecía chica, un 70 aniversario no es poca cosa. Tanto Odontología como Ciencias Agropecuarias habían apostado a las más de mil ubicaciones de la Sala de las Américas para sus respectivos cumpleaños, pero la Facultad de Ciencias Económicas prefirió quedarse en casa y el evento tuvo lugar en su Aula Magna. El Decano argumentó “Prefiero una sala abarrotada, que no entre ni un alfiler”; sin embargo, el Aula quedó holgada y el entusiasmo de algunos para aplaudir no alcanzó para disimular que cerca de la mitad de las 350 butacas estaban vacías.
  3. El grado de credibilidad de la emoción de Jhon Boretto durante su discurso era inversamente proporcional al nivel de conocimiento del público sobre el Magíster. Los invitados que ocasionalmente pasan por la FCE se conmovieron con el quiebre de voz del joven Decano. Los que lo conocen hace mucho, se reían a mandíbula batiente y festejaban la actuación.
  4. El Rector, invitado de honor y discreto orador,  tomó el micrófono para hablar de sí mismo y así  relató las 7 veces que el Dr. Hugo Juri habló en su vida con alguien de la FCE. Por supuesto que cada una de las anécdotas, no era más que una parábola donde pudo recordar su carácter de gran protagonista en gestas heroicas en defensa de la vida, la libertad y la belleza.
  5. En detalle,  el Rector no se acobardó ante el micrófono y el Aula Magna medio llena: pudo describir cómo el “microclima de Económicas” era lo que debíamos trasladar a toda la Universidad. Cuando vio la expresión en el rostro del Ing. Agr. Juan Marcelo Conrero, recalculó y comentó “Con Jhon siempre tuvimos diferencias, él tenía predisposición al diálogo pero siempre estuvimos en veredas diferentes”.
  6. El Dr. Alberto León sobreactuó pluralismo y la buena relación con su antecesor en la Secretaría General de la UNC y asistió a la celebración, pero luego del agresivo discurso de Boretto sobre la reforma política, a la mitad del acto optó por retirarse ostensiblemente y sin saludar.
  7. Las presencias y las ausencias siempre importan: estuvo la Decana de la Facultad de Artes, la Arq. Miriam Kitroser, pero faltaron el resto de los decanos de las facultades opositoras (Mirta Iriondo, Diego Tatián, Mariela Parisi, Gustavo Chiabrando y Silvina Cuella) y los exrectores la Dra. Carolina Scotto y el Dr. Francisco Tamarit. Lo llamativo fue que no asistieran el Vicerrector y Decano de la Facultad de Derecho Dr. Ramón Pedro Yanzi Ferreira, el Vicerrector de Extensión Universitaria Dr. Gustavo Irico, el Secretario de Extensión Universitaria Conrado Storani, el Decano y la Vicedecana de la Facultad de Ciencias Médicas Drs. Marcelo Yorio y Marta Fiol de Cúneo, el Presidente del Directorio de DASPU Ing. Gabriel Tavella y varios miembros más del Partido Único Permanentemente Oficialista (PUPO), lo que preocupó al oficialismo no permanente. 
  8. La recepción estaba pensada para más de 500 personas, por lo que no pudo ser menos que pantagruélica para la reducida concurrencia, pese a que algunos enterados llegaron para el brindis como quienes van a una fiesta de casamiento salteando la ceremonia en la Iglesia.

Cada cual atiende su juego

aldon

Que un médico cordobés ex ministro de De la Rua, que un antiguo reformista sin más virtud que la de haber encarnado las funciones de decano y rector a fuerza de coraje y astucia, se interne en el fango de las negociaciones y enfrente serenamente a la acción colectiva del nuevo sujeto estudiantil para tallar su busto en el bronce de la historia, parece de antemano imposible.

El ocaso de la reunión dejaba un sabor extraño en el ambiente. Siempre permanecían los cinco, todos juntos o en tribus, haciendo comentarios y raccontos exagerados de lo que en realidad había ocurrido. El ritual ocultaba la verdadera intención que era medir las posibles consecuencias de los acuerdos que trabajosamente –o a fuerza de casualidad- habían alcanzado minutos antes.

Santa Cecilia de Roma musicalizó el martes de acuerdo a sus armonías, lo que para el devoto Vicerrector significó salir a las apuradas para pergeñar algún ardid que le permitiera seguir entorpeciendo con sutileza la elección directa a la que jamás había respaldado. Los fines y los principios suelen enredarse y le complican al Dr. Yanzi Ferreira continuar el disimulo ante los muchachos que garantizarán su investidura los próximos 29 meses que le queden de mandato.

El Rector tuvo que salir corriendo como quien asiste a una emergencia para atender los medios de comunicación que lo aguardaban en la puerta de su despacho. En su racionalidad sabía que debía dejar a los decanos en una encerrona: después de todo, habían agitado tanto la directa, solo con la intención de ocultar su interés en cambiar la correlación de fuerzas, que ahora no podían negarse. Se veía a sí mismo como en un sueño pensando más en los libros que en los diarios, trascendiendo a la historia como el Rector que concretó la elección directa en la UNC, desnudando los grandes fracasos del progresismo simbolizado primero en Scotto y algo borroso, luego en Tamarit.

Uno de los frecuentes contertulios, en su carácter de exdecano y actual funcionario, asintió ante la propuesta del Rector. No lo elogió excesivamente, pero hizo las cuentas sobre como los iba a complicar a los que se la habían jugado a fondo y ahora debían explicar la mesura.

Uno de los decanos jóvenes arguyó mascullando que la posición que él venía sosteniendo era avalada por toda su facultad y que por lo tanto no podía dar marcha atrás sin una consulta a su comunidad. Todos disimularon la sonrisa frente a tal ataque de democratismo del “Sí, se puede”.

El otro no dijo nada, dejó transcurrir la reunión con gesto distraído, pero quienes lo conocen bien saben que estaba muy concentrado. Sus pensamientos deambulaban por aquellos carriles que le permitieran dar un apoyo a la iniciativa del Rector y conseguir lo que buscaba.

Su primera conclusión fue que había que aprobar la incorporación de todas las corporaciones que se pudiera al Consejo Superior, eso no había estado en la parte caliente de la discusión y no podía obstaculizar el acuerdo –salvo con un sector minoritario y siempre berrinchero del nuevo sujeto estudiantil-.

La segunda era que no habría lugar para ningún cambio en la ponderación entre los diferentes claustros para la elección de Decano y mucho menos entre los 3 estamentos docentes.

Finalmente, una vez aprobado quitarle la atribución a la Asamblea Universitaria de elegir al Rector y establecido que se lo hará por elección directa, solo resta dejar lo suficientemente impreciso quien lo reglamentará. De esa manera, en pocos años se lo puede hacer a través del Consejo Superior y ahí aprobar la ponderación simple.

Todos creían que el Rector Hugo Oscar Juri había hecho una jugada magnífica, él sabía que podía ser su gran jugada.

Champagne para la mesa 4

geraiges

El mediodía gris luego del cambio de posiciones en la Sala de las Américas encontró a cada facción reunida para brindar en distintos lugares cercanos al Pabellón Argentina.Curiosamente, al ingresar en la pizzería que eligió el clan del rector saliente Francisco Tamarit, estaban entre sus comensales la familia feudal de la Facultad de Derecho. Primera señal para el físico más popular de Córdoba que los nubarrones no se disiparían y que pasar el mal trago del acto de cambio de autoridades no iba a ser tan tranquilo ni acogedor.

Pero las ingratas coincidencias no cesaron allí. En plena degustación de la entradita que sirven para calmar la ansiedad, ingresó a la pizzería la cúpula de la Gremial San Martín en pleno: aquellos que ejercen el poder públicamente y los que lo hacen desde las sombras, acompañados del ex interventor Geraiges. La llegada de los representantes no docentes fue una verdadera sorpresa para todos los presentes ya que los triunfadores festejaban su asunción en otro viejo restaurante de Ciudad Universitaria.

Tamarit, con los reflejos intactos y haciendo gala de no haber perdido ni un gramo de su sentido de la oportunidad, llamó a un mozo y  pidió que acercara  una botella de champagne a la mesa de los gremialistas con la siguiente esquela: “Éxitos en la gestión. Nosotros los hubiéramos invitado al festejo. Pancho y amigos”.

La tercera sorpresa fue la más grande: todos los dirigentes sindicales se levantaron con su copa a brindar con la mesa tamaritista, sin que quedara en claro si no habían entendido la ironía, si la tomaban como un buen chiste o si el estilo servil de esta conducción se extendía hacía todo el que alguna vez había tenido poder.

Sin importar cuál haya sido la interpretación de los agasajados, sabemos desde Troya que las peores guerras se han desatado por no hacer correctamente las invitaciones cuando hay una fiesta. Un dato a considerar con cuidado.