Laberintos

Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres (*).

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El sol entibiaba su pecho y el prado era de un verde profundo. Le parecía haber visto un paisaje así en una postal de Andorra que daba vueltas por su casa.

El juego comenzaba y sus pasos eran todos victoriosos. Siempre había amado los laberintos. Le gustaba resolverlos desde chico. Seguía la pista entre las diferentes vías enredadas que permitían unir un ratón con su cueva en los entretenimientos que traían las revistas.

Incluso recordaba con mucha nitidez las dos veces que había estado horas jugando en el que caracteriza Los Cocos. Una vez había viajado desde Hernando. La segunda vez ya vivía en Villa María. Su tío le había dicho que la manera de salir de los laberintos era doblando siempre a la izquierda. Luego de llegar varias veces a puntos muertos con esa táctica decidió que no iba a girar a la izquierda nunca más.

De a poco esa idílica imagen dejaba paso a la aparición de preocupaciones. Las opciones no solo eran novedosas sino que tenían título. DESTITUYENTE titilaba un letrero luminoso en una de ellas, CLAUDICANTE anunciaba otra, AMOLDABLE rezaba la última. El sendero ya no se abría entre ligustros. Los límites estaban marcados por espinillos y lambertianas que injuriaban su piel.

Le vino a la mente otra apreciación de su tío: de los laberintos se puede salir fácil si se los ve desde arriba. También era la manera en que se le presentaban los juegos de sus revistas. La conclusión lógica era que se podía salir por arriba pero al levantar la vista solo veía nubarrones.

Eran nubarrones iguales a los que se le aparecían cuando hacía esa jugada increíble, en la que gambeteaba a 4 chicos, que eran los mejores del barrio, y con el arquero insultándolo la ponía al lado del palo para pasar a perder 1 a 0 sobre la hora.

Ahora sentía decididamente el frío y la humedad. Estaba empezando a tener miedo. Le dio la mano a su tío. Siguieron caminando hacia lo más oscuro. La mano era un pergamino, no le quedaba claro quien conducía a quien. No reconocía a su tío en esa cabellera blanca rala, ni en los anteojos ahumados, pero cuando lo vio aplaudir ampulosamente, con las manos lejos del cuerpo se despertó sudoroso.  Los mismos nubarrones.

Al costado de la cama estaba el Estatuto Universitario que había estado repasando. Él no usaba resaltadores pero el final del artículo 16 estaba pintado de fucsia. El celular lo ubicó: 8:40 AM, sáb, Marzo 18.

Quiso dormirse de nuevo para que termine la pesadilla.

(*) Jorge Luis Borges

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Cada cual atiende su juego

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Que un médico cordobés ex ministro de De la Rua, que un antiguo reformista sin más virtud que la de haber encarnado las funciones de decano y rector a fuerza de coraje y astucia, se interne en el fango de las negociaciones y enfrente serenamente a la acción colectiva del nuevo sujeto estudiantil para tallar su busto en el bronce de la historia, parece de antemano imposible.

El ocaso de la reunión dejaba un sabor extraño en el ambiente. Siempre permanecían los cinco, todos juntos o en tribus, haciendo comentarios y raccontos exagerados de lo que en realidad había ocurrido. El ritual ocultaba la verdadera intención que era medir las posibles consecuencias de los acuerdos que trabajosamente –o a fuerza de casualidad- habían alcanzado minutos antes.

Santa Cecilia de Roma musicalizó el martes de acuerdo a sus armonías, lo que para el devoto Vicerrector significó salir a las apuradas para pergeñar algún ardid que le permitiera seguir entorpeciendo con sutileza la elección directa a la que jamás había respaldado. Los fines y los principios suelen enredarse y le complican al Dr. Yanzi Ferreira continuar el disimulo ante los muchachos que garantizarán su investidura los próximos 29 meses que le queden de mandato.

El Rector tuvo que salir corriendo como quien asiste a una emergencia para atender los medios de comunicación que lo aguardaban en la puerta de su despacho. En su racionalidad sabía que debía dejar a los decanos en una encerrona: después de todo, habían agitado tanto la directa, solo con la intención de ocultar su interés en cambiar la correlación de fuerzas, que ahora no podían negarse. Se veía a sí mismo como en un sueño pensando más en los libros que en los diarios, trascendiendo a la historia como el Rector que concretó la elección directa en la UNC, desnudando los grandes fracasos del progresismo simbolizado primero en Scotto y algo borroso, luego en Tamarit.

Uno de los frecuentes contertulios, en su carácter de exdecano y actual funcionario, asintió ante la propuesta del Rector. No lo elogió excesivamente, pero hizo las cuentas sobre como los iba a complicar a los que se la habían jugado a fondo y ahora debían explicar la mesura.

Uno de los decanos jóvenes arguyó mascullando que la posición que él venía sosteniendo era avalada por toda su facultad y que por lo tanto no podía dar marcha atrás sin una consulta a su comunidad. Todos disimularon la sonrisa frente a tal ataque de democratismo del “Sí, se puede”.

El otro no dijo nada, dejó transcurrir la reunión con gesto distraído, pero quienes lo conocen bien saben que estaba muy concentrado. Sus pensamientos deambulaban por aquellos carriles que le permitieran dar un apoyo a la iniciativa del Rector y conseguir lo que buscaba.

Su primera conclusión fue que había que aprobar la incorporación de todas las corporaciones que se pudiera al Consejo Superior, eso no había estado en la parte caliente de la discusión y no podía obstaculizar el acuerdo –salvo con un sector minoritario y siempre berrinchero del nuevo sujeto estudiantil-.

La segunda era que no habría lugar para ningún cambio en la ponderación entre los diferentes claustros para la elección de Decano y mucho menos entre los 3 estamentos docentes.

Finalmente, una vez aprobado quitarle la atribución a la Asamblea Universitaria de elegir al Rector y establecido que se lo hará por elección directa, solo resta dejar lo suficientemente impreciso quien lo reglamentará. De esa manera, en pocos años se lo puede hacer a través del Consejo Superior y ahí aprobar la ponderación simple.

Todos creían que el Rector Hugo Oscar Juri había hecho una jugada magnífica, él sabía que podía ser su gran jugada.

Buenos muchachos

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Quienes lo conocen desde hace muchos años no disimulan su asombro ante el cambio, al punto que han abandonado el epíteto de “Decano suave”. La primera hipótesis para explicar dicha metamorphosis en tan poco tiempo, remite inexorablemente a las jornadas compartidas con su par “el Decano torpe”; o bien se trataba de una mímesis o bien estaba ensayando sus dotes histriónicos para quitarle espacios al otro muchacho en la sorda puja hacia el 2019.

Pero más allá de las elucubraciones que no dejan de ser un fértil terreno de la imaginación aunque respondan a premisas de la lógica kantiana, existen una serie de condiciones externas para el ojo atento que gusta del arte de relacionar y parece bastante plausible que sea la irrupción de algunos hechos objetivos la razón que pudo haber quebrantado el don de la conversación paciente y el tonito explicativo del Contador John Boretto.

El primer elemento, sobre el que pocas dudas caben, es el sutil movimiento del Ing. Agr. Marcelo Conrero para despegarse del gobierno nacional. Con el buen olfato que lo caracteriza, el decano terrateniente se está aferrando a las marcas de eficiencia, pugnando para que esas encendidas arengas en la Asamblea Universitaria pidiendo que la UNC se sumara al cambio que ocurría a nivel nacional sean historia pasada (y olvidada). El perfil que decidió cultivar por estos días encuadra en el label de un gestor universitario que no se preocupa por las cuestiones partidarias e incluso, las combate dentro de la institución.

En segundo lugar no puede desconocerse que esto ocurre justo cuando el presidente de la UCR Comité Capital, Diego Mestre, ha convocado a todo el radicalismo a encolumnarse detrás del PRO y Boretto no puede dejar de acompañar la iniciativa, en memoria del aventón que le dieron los Mestre cuando perdió la Asamblea del 2013 y lo auxiliaron designándolo, con un abultado sueldo, al frente del ente encargado de la gestión de los residuos. Tampoco puede ignorar que la municipalidad ha albergado a buena parte de sus vástagos como protagonistas de los desaguisados de la ciudad.

Los astros se alinearon: en pocos días han confluido dos hechos que en la puja para el próximo rectorado hacen que paradójicamente quien puede mostrar una trayectoria de amplitud y búsquedas de consensos va a llegar atado a un gobierno nacional desgastado y el más Macrista de todo el oficialismo universitario se podrá presentar como un hombre que centra sus preocupaciones en la UNC.

El tercero y fundamental suceso es que desde el Ministerio de Educación de la Nación le prodigan elogios al Rector Hugo Juri, esto fue reflejado por el Obispo, que con jactancia proclamó que “la Casa de Trejo vuelva a ser reconocida nacionalmente por sus innovaciones académicas, y no solo por posicionamientos políticos partidarios de algunos miembros, como sucedió en los últimos años.” Olvidándose que 4 párrafos antes en la misma nota delataba el verdadero motivo de las loas: “La afinidad ideológica ha potenciado el interés de los equipos técnicos de dicha Secretaría por las iniciativas de Juri en la UNC”. Este debate, como todo aquel de aristas académicas, tiene sin cuidado al Decano de Ciencias Económicas. Lo que realmente lo desvela es que el Ministerio de Educación está en un tembladeral, con el ministro Esteban Bullrich midiéndose para candidato a Senador por la provincia de Buenos Aires y el Secretario de Políticas Universitarias Albor Cantard sin administrar un recurso que le permita demostrar que está realmente a cargo del área. Si a esto se le suma la sensibilidad del Rector a un buen ditirambo, no es descabellado pensar que el Dr. Hugo Juri reitere su salto mortal hacia el Palacio Pizzurno. De esta manera se haría realidad la peor pesadilla para quien se creyó la Reforma hecha Decano en el Siglo XXI: ser el artífice de la unción como Rector de la Universidad Nacional de Córdoba del Dr. Ramón Pedro Yanzi Ferreira.

La máquina de impedir

(…) Dum loquimur, fugerit inuida

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

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Desde que la humanidad es tal, el dilema de los tiempos desvela a los mortales investidos de poder y por supuesto, a los mecenas que exigen a sus aduladores exprimir hasta que la cáscara se desarme en la palma de la mano el debate del Kairós y el Krónos. Se sabe que el matutino cordobés,  absolutamente comprometido en abandonar cualquier indicio de independencia respecto de sus accionistas, carece de originalidad y capacidad para generar asombro entre quienes estamos sometidos a su unicato. Sin embargo, aún quedan periodistas fogueados en el oficio que suelen deleitarnos revitalizando fórmulas perimidas y nada inocuas.

Esta semana, La Voz del Interior azoró a sus lectores con la delicada pluma de Juan Carlos Carranza que quiso maquillar la falta de concreción de los objetivos propuestos por la gestión rectoral del Dr. Juri con la pesada herencia convertida en burocracia propia de una institución educativa de 403 años. Según el periodista, todo parecería indicar que a esta altura, la única némesis que enfrenta el “Sí, se puede” de los muchachos es un inesperado circuito de papeles para alguien que ejerce la autoridad máxima de la Universidad por segunda vez.

De esta manera, “Las diferentes velocidades de la UNC” es un compendio de frases del sentido común (no el de Gramsci) llenando la página, donde el apogeo se alcanza con una justificación por la demora en la implementación del proyecto de Compromiso Social Universitario que reza: “Pero todavía está en veremos, porque hay varias comisiones que analizan su reglamentación. Y tienen sus tiempos.” y es solo superada por: “El problema es que la velocidad con la que anda la UNC no es la misma que Juri pretende. Quienes están cerca del rector saben que él quiere que todo esté para ayer, como habitualmente se dice. Y se fastidia cuando le ponen trabas burocráticas.”

El esfuerzo por mostrar una gestión enérgica, condicionada por la burocracia cuatricentenaria, no explica por qué recién en estos días se están entregando los cheques con los subsidios para que los investigadores desarrollen sus actividades en el año 2016, pese a que hace meses las comisiones finalizaron su evaluación. Tampoco da cuenta de la razón por la que los montos no contemplaron la inflación de los últimos dos años, que los más benévolos ubican arriba del 60%. Acá los cagatintas no provocaron ninguna limitación, sin embargo no se escuchó al Rector ensayar uno de sus característicos berrinches despotricando contra las demoras ni poniendo en práctica su encendida iniciativa para fortalecer la inversión en Ciencia y Tecnología.

Es en estas ocasiones que los éforos nos permiten recordar que pese a la elocuencia de nuestras fantasías, Kairós, hijo de Zeus y Tique, nunca  se enfrentó a su abuelo Krónos, no hubo lucha ni final glorioso. Mientras tanto, el tiempo personificado en el titán Krónos todavía se devora a sus hijos. Quizás, antes de los idus de marzo, cuando Juri les planteó a John Boretto y Marcelo Conrero los condicionantes para aceptar la candidatura, fue una inspiración del Olimpo para que sus vástagos admitieran que las iniciativas eran imposibles de llevar a cabo y así declinar elegantemente el ofrecimiento. El problema al desoír los oráculos es que ahora hay que encontrar los culpables que disimulen la inoperancia.

La guerra de los premios

Génesis del conflicto

La Tribuna de Doctrina propiedad de la familia Mitre y conocida como Diario La Nación, publicó el día lunes una nota sobre un reconocimiento a Milagro Sala por su vasta tarea social. Las argucias del periodismo hicieron los honores para que sus lectores dieran por sentado que era la Universidad Nacional de Córdoba quien otorgaba el premio y no el Honorable Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Humanidades, responsable de la distinción José Aricó desde hace unos años.

Las confusiones respecto de las autonomías de las facultades son moneda corriente en el periodismo pero la nota está firmada por Gabriela Origlia, licenciada en comunicación social y egresada de la ex ECI, quien además se desempeña como colaboradora del diario El Alfil, dos datos que colaboran en llevar la balanza lejos de la ignorancia periodística sobre los asuntos universitarios.

En la mañana del martes, previa a la sesión ordinaria del Honorable Consejo Superior, se hicieron sentir desde los púlpitos en Facebook y Twitter de algunos decanos pertenecientes a Franja Morada los desacuerdos con el premio otorgado por la Facultad de Filosofía y Humanidades, haciendo gala de ser los voceros de la opinión de la UNC en su conjunto y de paso marcándole el terreno al Rector para su esperada declaración pública. Se sabe que en las fortalezas comprendidas entre Av. Rogelio Martínez y Vélez Sarsfield detrás del Parque de las Tejas, cualquier noticia por nimia que fuera es causal de una discusión sobre la autonomía universitaria.

El debate continuó creciendo allegro ma non troppo, avivado por el periodista estrella obsesionado con la renuncia de la Dra. Carolina Scotto a la banca en el Congreso Nacional hasta que el propio Rector hizo una declaración en Cadena 3, expresando su falta de acuerdo con la decisión de la Facultad de Filosofía y Humanidades. La respuesta del Dr. Juri resulta sumamente coherente ya que Milagro Sala se encuentra detenida en Jujuy después de algunos pases en el Poder Judicial propiciados por su correligionario, el Gobernador Gerardo Morales.

Para la tarde en que se votaría por unanimidad el llamado a Asamblea para Octubre próximo, el tema del premio Aricó ya era headline y materia de análisis para 4 (cuatro) piezas periodísticas del Obispo, lógicamente alarmado por la pérdida de excelencia institucional gracias a los análisis “berretas y esotéricos” que conducen al decano Tatián. Claro que la mayor preocupación según la rúbrica de Pablo Esteban Dávila es “la sociedad cuyos impuestos pagan la famosa autonomía” porque con seguridad, el premio Aricó desvela a la ciudadanía entera.

¿Quién hubiera imaginado que los debates en el Pabellón Residencial llegarían a perturbar una de las tantas redacciones que poseen los Mitre? ¿En qué momento las declaraciones del HCD de la Facultad de Filosofía y Humanidades se transformaron en material digno de una encuesta para La Voz del Interior? ¿Será el decano amo y señor de las palabras un enviado de la diosa Eris quien en el casamiento de Tetis y Peleo llegó con una manzana de oro del jardín de las Hespérides y desató el fuego en Troya?

 

Prunus-i (fem) Ciruelo (*)

Prunus

En 1957 Ingmar Bergman estrena “Smultronstället” (Fresas silvestres), una película que narra el viaje en auto del anciano profesor Isak Borg que se dirige a recibir un Honoris Causa acompañado de su nuera. En el camino, se acercan al hogar de su infancia y el profesor aprovecha para recoger fresas silvestres que le recuerdan por su aroma al amor de su vida, ese amor que nunca se atrevió a vivir. En ese instante, el director sueco sintetiza el sentido de Smultronstället: el renacer de las flores con la llegada de la primavera pone de manifiesto las oportunidades perdidas, la frialdad que ha guiado su existencia, el inevitable vacío de una vida despojada de pasión.

Cuarenta años más tarde, quizás como un homenaje a Bergman, Abbas Kiarostami filma “طعم گیلاس” (El sabor de las cerezas) donde Badii atraviesa Teherán buscando alguien que a cambio de una suma de dinero, le ayude a suicidarse –o mejor, lleve a cabo el entierro luego del acto-. A través de diálogos poco floreados con tres personajes, un turco taxidermista se dispone a colaborar con su causa y le comenta los avatares de su propio intento de suicidio al que no se atrevió porque gracias al aroma de las cerezas recién cosechadas, eligió continuar viviendo.

Lo dulce y lo agrio definen el sabor de la cereza: las tentaciones y las decepciones, las alegrías y los miedos, los matices de la existencia.

 

(*) Postales UNC Por Diotallevi Garamond

Apuntes de mitologías (*)

Huginn ok Muninn
fljúga hverjan dag
Jörmungrund yfir;
óumk ek of Hugin,
at hann aftr né komi-t,
þó sjámk meir of Munin.(1)

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La noción de completitud no puede satisfacerse en un sólo organismo. La deidad ha de justificar su naturaleza justamente en la vulnerabilidad, en la carencia. Precisa de una simbiosis biológica para tornarse materialmente real.

Un dios antropomórfico, aunque origen de todos los seres del mundo terrenal conocido y también de lo divino, es en sí mismo imperfecto. La razón de su falta radica en la necesidad de comportar una entidad separada y es por eso que los cuervos están allí: Hugin le daría a Odín la profundidad en la mirada y Munin la información y el recuerdo del pasado que el dios no tiene presente. Los cuervos se posan sobre cada uno de los hombros de Odín en la mañana y salen a recorrer los confines de la tierra. Regresan al anochecer con noticias para el dios.  

Ocurre que el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte es parcialmente etéreo, habla a través de la lírica y bebe únicamente el jugo de la vid. Necesita de los augurios que sus dos cuervos tienen encomendados y también de sus dos lobos para tornarse un sólo organismo: vigilancia, inteligencia y memoria que aportan las aves negras; carnes, sangre y alimentos a cargo de los predadores.

Tal vez lo más curioso de la cosmogonía escandinava es que describe el ocaso de su deidad máxima como condición necesaria para la explicación de la mitología. Será conduciendo el ejército de dioses y hombres contra las fuerzas del caos en la batalla del fin del mundo, que Odín -el dios de un sólo ojo- encontrará la muerte en las fauces del feroz lobo Fenrir, quien es inmediatamente asesinado.

La oscuridad se esparcirá en el mundo. Es el Ragnarök.

 

(1) Hugin y Munin / vuelan todos los días / alrededor del mundo / temo menos por Hugin / de que no regrese, / aún más temo por Munin.

Edda poéticaGrímnismál, estrofa 20

(*) Por Diotallevi Garamond