Números rojos

Falta una sota

Sobran dos reyes

Cuerpos de jota

Contra las leyes

anfisbena

Hay quienes hacen de la obsecuencia un modo de vida, siempre y cuando el timón se oriente a la sumisión de quien ostente el poder. Resulta un cálculo simple de ecuación perfecta -o una perinola falsificada- donde siempre se gana; aunque podríamos preguntarnos ¿Qué se gana además de un mote condenable?

Las actuales autoridades de la Asociación Gremial San Martín son un ejemplo singular de amabilidad para el que porte el bastón de mando: Durante tres años fueron fervientes tamaritistas, juraron que el primer vástago que parieran llevaría por nombre Francisco cuando el por entonces rector les asignó un terreno dentro de la fortaleza imaginaria de Ciudad Universitaria donde construyeron su reducto. A tal punto llegaba la devoción por el físico que fueron los primeros en proponer que fuera reelecto en la Asamblea prevista para 2016.

Por aquellos días, los nodos alzaban las banderas del populismo como acérrimos defensores del gobierno kirchnerista, justificados en el ventajoso convenio colectivo de trabajo que el ex presidente Néstor había firmado con Nelson Farina. Sin embargo, las nubes del horizonte para mediados de 2015 los llamó a tomar distancia y la ola naranja del sciolismo que no fue no logró seducirlos, aunque con cierta previsión taimada mandaran a pedir material de campaña que era prolijamente archivado apenas llegaba.

Así las cosas, las reuniones en el Rectorado se dieron con menos frecuencia, los referentes de la gremial abandonaron los sitios que solían frecuentar y consecuentemente, terminaron poniendo los pocos votos que les respondían para la elección de los Drs. Hugo Oscar Juri y Ramón Pedro Yanzi Ferreira.

Luego de unos meses de veneración por las acciones de la actual gestión rectoral, hay numerosas rumores que dan cuenta sobre largos paseos de los dirigentes sindicales por los campos cercanos a DASPU, donde se los observa hacer grandes aspiraciones intentando percibir lo que no todos pueden y poner el dedo húmedo a la intemperie para ser los primeros en notar la dirección de la más leve brisa.

Así las cosas, la semana pasada se presentaron los proyectos para la reforma política y lo que el Macrismo Universitario proclamaba se plasmó en una propuesta múltiple de Rectorado bastante ambigua. Sin embargo, ahí estaba la Gremial San Martín para proponer la simple ponderación que era apenas balbuceada por las autoridades universitarias.

Todo parece indicar que algo notaron, dado que ya están actuando como los empleados del mes de quien detenta el poder -en este caso dentro de los No Docentes- y que con esa reforma lo va a acrecentar notablemente, ya que la mitad de los votos de este claustro provienen de la Facultad de Ciencias Médicas, donde sigue acaudillando el eterno Carlos Vallejos.

Siempre fui menos que mi reputación

Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa

Ay! si pudieras recordar sin rencor (*)

 

fuc

 

La mañana del sábado con su brisa apenas tibia y su sol resplandeciente, parecía confirmar los presagios tan temidos para la tarde como el mal agüero se había hecho sentir antes que el Campeador emprendiera su viaje hacia el exilio. Pero no serían los caballeros quienes deberían sacrificarse por sus errores, después de todo, para algo habían engendrado vástagos y serviles.  

Para la hora del vermut, el Contador Jhon Boretto estaba atribulado. No le pasaba un sorbo de Martini imaginario que con la inflación fuera reemplazado por Amargo Obrero. Padecía un estado semejante al de un arquero que ostentando un récord impresionante con el arco invicto, acababan de hacerle un gol tonto.

En breve, se festejaría el aniversario número 30 en que él mismo le arrebatara la conducción de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) al Frente Santiago Pampillón, devolviéndole así al radicalismo cordobés un sitial que había perdido con el alejamiento del partido de toda la juventud universitaria que protagonizara la recuperación democrática.

Aquella imagen de él mismo para finales de los 80 nunca se veía lo suficientemente borrosa y sirve a los fines de devolverle el tonito explicativo y la suavidad punzante al hacer reproches. Empezó endilgándole al Ing. Agr. Juan Marcelo Conrero la responsabilidad de esta derrota, como fruto de su excesiva ambición, de su incapacidad para compartir los espacios de poder que los había llevado a perder aliados y socios y de su empecinamiento por poner gente de su facultad en cada rincón de la estructura del rectorado que había ido alejando los sectores amigos.

El decano de Ciencias Agropecuarias, con el tono característico de los terratenientes exaltados por las caídas (ya sean de precios de soja o en elecciones estudiantiles), detallaba los motivos por los que el Contador era el padre de la derrota: las desavenencias en la elección de DASPU con Patricia Altamirano habían sido su responsabilidad (y ahí había empezado el alejamiento), la Franja Morada es manejada por el sector Borettista, tanto el presidente saliente como el candidato derrotado, ambos humanistas pertenecen a ese espacio, y en tono más iracundo le espetó que ni siquiera se habían hecho cargo de contener a los chicos y la Facultad de Agronomía se había convertido en el hospital de campaña donde los militantes de la Franja paseaban su consternación y la certeza de haber pasado de la peor manera a la historia.

La comunicación con el Dr. Hugo Juri tampoco era sencilla, el Rector después del trabajado triunfo en la Asamblea Universitaria de este año, pensó que los muchachos eran infalibles y descansó en ellos la responsabilidad del armado político. Sin embargo, esta semana había comenzado la singladura con un fracaso en DASPU, embarcado en un proyecto de Conrero y la cerraba con una impensada derrota en la FUC de la mano de Boretto.  Atrás quedaban los días en que los muchachos se peleaban por llamar primero al Rector para ser el elegido que diera la primicia sobre buenas nuevas a su Señor.

(*) Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Cuando la mentira es la verdad

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Nosotros, estas tres almas -porque tres es número cabalístico- que circulan por los laberintos de la Universidad Nacional de Córdoba desde hace más de 400 años, solamente queremos saber dónde estamos.

Nosotros que a lo largo de los siglos hemos establecido contacto con las sociedades secretas y las conjuras políticas que habitan sus pasillos, creemos que únicamente se trata de hacer conocer lo que ocurre en la Casa de Altos Estudios, sin escatimar enfoques, estilos o abordajes.

Nosotros, informantes y desinformados estamos cada vez más entrelazados en un tejido de conspiraciones, acuerdos y traiciones que explican los destinos de La Casa de Trejo aunque sean sucesos inexplicables para cualquier mente racional.

He aquí el caso:

Cuando en la nota del pasado equinoccio de primavera, el Obispo habló sobre la “re-re” elección del Ing. Gabriel Tavella como presidente del directorio de DASPU, la primera sensación fue dolorosa. Al parecer,  quien en el pasado luciera una florida pluma al servicio de su fina ironía, dotada de circunloquios caústicos y hexámetros cínicos, había sucumbido ante la sumisión que imponía el poder con su mirada de hielo a la distancia. O tal vez la senectud lo habría vuelto un rácano de la tinta y el papel como consecuencia de una creciente afección en su capacidad auditiva porque la cantidad de errores en los nombres de los protagonistas de la interna de DASPU solo podía entenderse si la nota le había sido dictada por teléfono.

Sin embargo, nostra culpa, fue que  subestimamos al escriba ya que  ahondando un poco el análisis resulta evidente que el mensaje era “nadie es quien parece ser”. Al levantar el telón, las luces desdibujaron los espejismos que en el pasado trazaban un escenario ahora inexistente y las posiciones se modificaron:

  • Inés Pastorino, dice representar a los trabajadores no docentes y se comporta como el más fiel representante de la patronal a la hora de discutirles (y cercenarles) los derechos a los empleados de DASPU,
  • Sandra Mutal prácticamente provocó un cisma en Cambio Universitario cuando se lo eligió a Tavella la primera vez y ahora, haciendo caso omiso de sus instintos emuladores de Enrique VIII, encabezó la cruzada por la “rere”,
  • Esther Galina, que es Tamarit sin bastón y con falda 7/8 , apoyó al Ingeniero después que éste desatara la furia del exrector con las opiniones sobre su salud,
  • la izquierda tuvo un voto y dos candidatos cuando normalmente es al revés,
  • los votos vallejistas apoyaron la reelección después de dedicar el último año a hablar mal de la gestión.
  • Solo la representante de Patricia Altamirano hizo lo esperado y no fue.

Haciendo gala y honor de su condición como fiel servidor en la Orden de los pobres caballeros de Cristo y del templo de Salomón, Gabriel Osman nos llama a la reflexión al final de sus palabras con la frase falsa: “No hagan bola”. Pero el juego de las figuras y los fondos no surte efecto entre semejantes, sabemos que pretende anclar nuestro centro de atención allí porque es donde está su conclusión adulterada, esa máscara para ocultar la verdad.

El encadenamiento de elucubraciones vagamente redactadas es el laberinto donde esconde lo que sabe y no le dejan decir. Hasta último momento hubo una tremenda puja entre quienes apoyaron a Tavella desde el comienzo de los días y un acuerdo forjado entre Carlos Vallejos, Patricia Altamirano y Juan Marcelo Conrero, con la bendición  del Rector Hugo Juri, que en ningún esquema lograba perforar el techo de los 4 votos.

La falta de neutralidad del Rector no fue por pasividad, sino una apuesta por uno de sus muchachos, que el cronista olvida -intencionalmente- mencionar en su detallado análisis para las masas adictas a su homilía (aunque desde esta redacción podamos replicarle “Non nobis, Domine, non nobis.”).

 

Dos tipos audaces

the persuaders

Los ecos de la Asamblea para elegir nuevas autoridades de la Casa de Trejo no terminan de sonar por todos los recovecos. Aquella mañana gris y neblinosa del 19 de Marzo no solamente permanecerá en el recuerdo de muchos como el retorno de viejos armadores de los destinos cuatricentenarios, también grabó a fuego las maniobras desesperadas de los audaces por conseguir algo más que lo que habían asegurado de antemano con acuerdos non sanctos.

La figura de Patricia Altamirano siempre fue reconocida por propios -si es que existe esta categoría de su imaginario- y ajenos como de una intrepidez ejemplar que oscila sobre un precipicio de banquina. Sin embargo, según pudimos confirmar hace pocos días, sus bríos cobraron una nueva dimensión a media mañana del día que fue ungido el Dr. Hugo Juri como Rector, ocasión en que Patricia Altamirano demostró que podía exceder no solamente sus límites sino también sus reglas.

Hasta aquí, las interpretaciones; en adelante, los hechos: Luego de la primera votación, era sabido que los asambleístas de Sur y el MNR iban a honrar su histórica alianza con Jhon Boretto, con lo que el resultado estaba sellado. Lo que para muchos era una tragedia, para Patricia Altamirano y su fiel escudero Raúl “Gato” Gómez, era una oportunidad, por lo que se apersonaron con premura en el despacho del Rector en el Pabellón Argentina. Atrás habían quedado los reproches de la ex decana por haberse dejado embarcar en el indigerible proyecto político que lideraba Luis Juez de la mano del “Gato”, la sociedad para la aventura volvía a ponerse en marcha.

Los números eran lo suficientemente preocupantes como para que Tamarit no atendiera la necedad que se le pusiera sobre la mesa antes de naufragar en aguas turbulentas. Haciendo gala de su incansable sonrisa, Pancho escuchó incrédulo la “idea que se le acababa de ocurrir” a Gómez: “Si no hay manera de que juntes los votos para ser reelecto, la salida para que la derecha no vuelva a gobernar la UNC es que todos los votantes de Cambio Universitario voten a Patricia Altamirano”.

La respuesta de Tamarit estuvo a la altura del delirio; sin embargo, parece que no fue lo suficientemente contundente, ya que la autoproclamada líder del progresismo universitario está explorando ansiosamente la posibilidad de usar el mismo argumento para quedarse con la presidencia de Daspu.