El acento del barrio te sale mal

Es necesario explorar sistemáticamente el azar(*)

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Nadie va a negarle créditos. Es cierto que le costó mucho trabajo y tesón pero a eso está acostumbrada. Desde que era pequeña tuvo la convicción de que para lograr todo lo que se propusiera tendría que ser aplicada y perseverante. Sin contar con los privilegios de pertenecer, delineó su propia trayectoria en una unidad académica que se caracteriza por la constante presencia de mujeres con apellidos ilustres de la oligarquía local, esos patronímicos que la tradición de La Docta obliga a estudiar en pos de una carrera académica para colgar diplomas en el escritorio aunque nunca sean más que papeles enmarcados en una bella pared decorada con molduras. A pesar de todo, Elena, la decana de los ojos claros más malos, consiguió hacerse un lugar en el área de profesorado, donde el sesgo de clase es más marcado que en traducción, donde lo académico es más fuerte.

Sin embargo, además de  conquistar algún que otro mérito en su materia, La Dra. Elena Pérez no se conformó e hizo sus primeras apariciones en la política universitaria como Secretaria Académica de la Facultad de Lenguas durante el decanato de la Dra. Silvia Barei. Cuando la decana fue elegida Vicerrectora y la Dra. Miriam Carballo quedó al frente de la Facultad no dudó en torpedear el funcionamiento de la gestión y generar una corriente de malestar para impedir las posibilidades de la natural reelección.

Ya como decana puso todos sus esfuerzos para mostrar un desempeño que fuera superador al de la Dra. Barei, a quien históricamente celó por sus dotes oratorias y por sus antecedentes académicos; pero lo ocurrido en el 2013 había sido demasiado, no solo era parte del gobierno de la Universidad durante los fastos de los 400 años, sino que la presentación en co-autoría con la prestigiosa escritora María Teresa Andruetto de su libro “Mujeres, Artes y Oficios” la ponía como un referente de la intelectualidad cordobesa.

Un destello de inteligencia le permitió darse cuenta que debía tomar otras referencias políticas, y para eso nada mejor que el más trabajador de los decanos. El Ing. Agr. Juan Marcelo Conrero no solo le daba clases de oportunismo político, sino que estaba cubierto de la suficiente pátina de rusticidad como para ser impresionado por las citas de la decana.

En la actualidad el futuro parece promisorio y sencillo, basta con repasar unos momentos antes de la sesiones del Honorable Consejo Superior (HCS), alguna frase de ocasión para descollar y aplicar el pragmatismo que le propone el Ing. Conrero para suturar heridas internas. Por ejemplo, proponiendo a la desplazada decana Carballo como parte del gabinete del Rector Juri. Algunas hipótesis recuerdan que Elena, era la candidata a Vice que querían poner los muchachos después de hacerle el vacío a Yanzi -algo que finalmente no sucedió- y que para el 2019 tiene expectativas de batirse a duelo con Patricia Altamirano para secundar a Jhon Boretto como rector.

Sin embargo, con una trayectoria tan prolongada empiezan a aflorar las contradicciones: muchos recuerdan las cientos de ideas que intentó poner en práctica desde el decanato para desguazar el Departamento de Idiomas con Fines Académicos (DIFA), uno de los pocos paradigmas vivos de la reforma académica que impulsa el Rector Juri. Pero el asombro tocó su techo cuando la escucharon salir por los consejos directivos defendiendo la elección directa, justo ella que nunca había callado sus objeciones a esta iniciativa pese a la incomodidad que le producía tener una posición cercana a la del Dr. Pedro Yanzi Ferreira.

(*) Graffiti pintado en la estación de Censier en el V distrito de París durante mayo de 1968.

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Siempre fui menos que mi reputación

Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa

Ay! si pudieras recordar sin rencor (*)

 

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La mañana del sábado con su brisa apenas tibia y su sol resplandeciente, parecía confirmar los presagios tan temidos para la tarde como el mal agüero se había hecho sentir antes que el Campeador emprendiera su viaje hacia el exilio. Pero no serían los caballeros quienes deberían sacrificarse por sus errores, después de todo, para algo habían engendrado vástagos y serviles.  

Para la hora del vermut, el Contador Jhon Boretto estaba atribulado. No le pasaba un sorbo de Martini imaginario que con la inflación fuera reemplazado por Amargo Obrero. Padecía un estado semejante al de un arquero que ostentando un récord impresionante con el arco invicto, acababan de hacerle un gol tonto.

En breve, se festejaría el aniversario número 30 en que él mismo le arrebatara la conducción de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) al Frente Santiago Pampillón, devolviéndole así al radicalismo cordobés un sitial que había perdido con el alejamiento del partido de toda la juventud universitaria que protagonizara la recuperación democrática.

Aquella imagen de él mismo para finales de los 80 nunca se veía lo suficientemente borrosa y sirve a los fines de devolverle el tonito explicativo y la suavidad punzante al hacer reproches. Empezó endilgándole al Ing. Agr. Juan Marcelo Conrero la responsabilidad de esta derrota, como fruto de su excesiva ambición, de su incapacidad para compartir los espacios de poder que los había llevado a perder aliados y socios y de su empecinamiento por poner gente de su facultad en cada rincón de la estructura del rectorado que había ido alejando los sectores amigos.

El decano de Ciencias Agropecuarias, con el tono característico de los terratenientes exaltados por las caídas (ya sean de precios de soja o en elecciones estudiantiles), detallaba los motivos por los que el Contador era el padre de la derrota: las desavenencias en la elección de DASPU con Patricia Altamirano habían sido su responsabilidad (y ahí había empezado el alejamiento), la Franja Morada es manejada por el sector Borettista, tanto el presidente saliente como el candidato derrotado, ambos humanistas pertenecen a ese espacio, y en tono más iracundo le espetó que ni siquiera se habían hecho cargo de contener a los chicos y la Facultad de Agronomía se había convertido en el hospital de campaña donde los militantes de la Franja paseaban su consternación y la certeza de haber pasado de la peor manera a la historia.

La comunicación con el Dr. Hugo Juri tampoco era sencilla, el Rector después del trabajado triunfo en la Asamblea Universitaria de este año, pensó que los muchachos eran infalibles y descansó en ellos la responsabilidad del armado político. Sin embargo, esta semana había comenzado la singladura con un fracaso en DASPU, embarcado en un proyecto de Conrero y la cerraba con una impensada derrota en la FUC de la mano de Boretto.  Atrás quedaban los días en que los muchachos se peleaban por llamar primero al Rector para ser el elegido que diera la primicia sobre buenas nuevas a su Señor.

(*) Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Cuando la mentira es la verdad

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Nosotros, estas tres almas -porque tres es número cabalístico- que circulan por los laberintos de la Universidad Nacional de Córdoba desde hace más de 400 años, solamente queremos saber dónde estamos.

Nosotros que a lo largo de los siglos hemos establecido contacto con las sociedades secretas y las conjuras políticas que habitan sus pasillos, creemos que únicamente se trata de hacer conocer lo que ocurre en la Casa de Altos Estudios, sin escatimar enfoques, estilos o abordajes.

Nosotros, informantes y desinformados estamos cada vez más entrelazados en un tejido de conspiraciones, acuerdos y traiciones que explican los destinos de La Casa de Trejo aunque sean sucesos inexplicables para cualquier mente racional.

He aquí el caso:

Cuando en la nota del pasado equinoccio de primavera, el Obispo habló sobre la “re-re” elección del Ing. Gabriel Tavella como presidente del directorio de DASPU, la primera sensación fue dolorosa. Al parecer,  quien en el pasado luciera una florida pluma al servicio de su fina ironía, dotada de circunloquios caústicos y hexámetros cínicos, había sucumbido ante la sumisión que imponía el poder con su mirada de hielo a la distancia. O tal vez la senectud lo habría vuelto un rácano de la tinta y el papel como consecuencia de una creciente afección en su capacidad auditiva porque la cantidad de errores en los nombres de los protagonistas de la interna de DASPU solo podía entenderse si la nota le había sido dictada por teléfono.

Sin embargo, nostra culpa, fue que  subestimamos al escriba ya que  ahondando un poco el análisis resulta evidente que el mensaje era “nadie es quien parece ser”. Al levantar el telón, las luces desdibujaron los espejismos que en el pasado trazaban un escenario ahora inexistente y las posiciones se modificaron:

  • Inés Pastorino, dice representar a los trabajadores no docentes y se comporta como el más fiel representante de la patronal a la hora de discutirles (y cercenarles) los derechos a los empleados de DASPU,
  • Sandra Mutal prácticamente provocó un cisma en Cambio Universitario cuando se lo eligió a Tavella la primera vez y ahora, haciendo caso omiso de sus instintos emuladores de Enrique VIII, encabezó la cruzada por la “rere”,
  • Esther Galina, que es Tamarit sin bastón y con falda 7/8 , apoyó al Ingeniero después que éste desatara la furia del exrector con las opiniones sobre su salud,
  • la izquierda tuvo un voto y dos candidatos cuando normalmente es al revés,
  • los votos vallejistas apoyaron la reelección después de dedicar el último año a hablar mal de la gestión.
  • Solo la representante de Patricia Altamirano hizo lo esperado y no fue.

Haciendo gala y honor de su condición como fiel servidor en la Orden de los pobres caballeros de Cristo y del templo de Salomón, Gabriel Osman nos llama a la reflexión al final de sus palabras con la frase falsa: “No hagan bola”. Pero el juego de las figuras y los fondos no surte efecto entre semejantes, sabemos que pretende anclar nuestro centro de atención allí porque es donde está su conclusión adulterada, esa máscara para ocultar la verdad.

El encadenamiento de elucubraciones vagamente redactadas es el laberinto donde esconde lo que sabe y no le dejan decir. Hasta último momento hubo una tremenda puja entre quienes apoyaron a Tavella desde el comienzo de los días y un acuerdo forjado entre Carlos Vallejos, Patricia Altamirano y Juan Marcelo Conrero, con la bendición  del Rector Hugo Juri, que en ningún esquema lograba perforar el techo de los 4 votos.

La falta de neutralidad del Rector no fue por pasividad, sino una apuesta por uno de sus muchachos, que el cronista olvida -intencionalmente- mencionar en su detallado análisis para las masas adictas a su homilía (aunque desde esta redacción podamos replicarle “Non nobis, Domine, non nobis.”).

 

La guerra de los premios (Se va la segunda)

Apogeo del conflicto

En los últimos días, se desató un periplo mediático y las trincheras de opinión en las redes sociales se colmaron de editoriales mal redactadas gracias a lo que algunos periodistas dieron en llamar “el capricho de Tatián”. Con la esperanza de que la claque al menos haya aprovechado para interiorizarse sobre la vida y obra de José Aricó, además de desempolvar algunas nociones acerca de la autonomía universitaria y las facultades de los consejos directivos, nos abocamos a un breve racconto de los premios que la Universidad Nacional de Córdoba ha entregado en sus últimos años.

La añosa Casa de Trejo no se ha privado de homenajear a los más variados personajes a lo largo de su historia. En los últimos tiempos, los reconocimientos y premios otorgados por las autoridades de los diferentes claustros han sido acompañados por acaloradas polémicas.

Así tenemos el Doctorado Honoris Causa que por iniciativa del Consejo Directivo de la Facultad de Psicología, el Consejo Superior le otorgó al Dr. Abel Pascual Albino, quien increíblemente sorteó el atento ojo de la Consiliaria Opo-Oficialista Patricia Altamirano pese a que el galardonado se dedicaba a solicitar causas penales para los médicos que practiquen ligaduras de trompa, entre otras tropelías. Que el único rebote serio de semejante desaguisado haya sido el reclamo de un consejero estudiantil en la Asamblea Universitaria de diciembre de 2015, fue un bajo costo para la desidia del progresismo autopercibido a la hora de revisar expedientes.

No le fueron en zaga la audacia del ex Rector Francisco Tamarit, que homenajeó al ex gobernador Eduardo César Angeloz, sobre quien no había que investigar mucho para oler que la única justificación de un reconocimiento era una jugada para la tribuna boina blanca que poco redituó. Tampoco se quedó atrás la consecuencia del Vicerrector y Decano de la Facultad de Derecho Ramón Pedro Yanzi Ferreira (quien esperamos haya dejado su cargo de Secretario de Posgrado o haya podido comprar más horas al día mediante alguna turbia negociación con Mephistópheles), que en un breve lapso declaró Huésped de Honor de la Facultad al prescripto Oscar Aguad y homenajeó con igual título al testigo privilegiado del accionar de las fuerzas del Operativo Independencia en Tucumán durante la última dictadura Joaquín Morales Solá. Hechos sobre los que ninguno de los fiscales de la milagrosa autonomía y la sacrosanta reforma tuvieron nada que decir.

Sin embargo, una facultad le entregó un reconocimiento al “compromiso social y político” a Milagro Sala y ardió Troya. Dadas las circunstancias y el exceso de publicidad que dicho evento hubo acarreado en los días pasados, no queremos dejar de mencionar la abstención de los consejeros de CAUCE (ex Enrique Barros) al premio Aricó para Milagro Sala otorgado por el Honorable Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Humanidades pero como además, somos reporteros old fashioned, evitamos entrevistarlos para no obligarlos a decir públicamente que “Héctor y Aquiles son lo mismo”.

 

Los sueños de Terzariol

 

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Canta, oh musa, la ira que nubla la razón y tienta la desmesura.

Primero hubo un escándalo y luego, la tensa calma que aprobó sobre tablas la designación de Roberto Terzariol como Secretario General esa mañana brumosa de martes en que el Honorable Consejo Superior sesionó con una calculada ausencia del vicerrector quien llegó una vez que la votación estaba consumada.

El calendario electoral, suponía un desafío para demostrar los dotes que habían llevado al Ingeniero hasta ese cargo y esperó con ansiedad las elecciones de consejeros y consiliarios por el claustro de egresados para poner en evidencia su poderío en el territorio y demostrar sus dotes como operador político extramuros.
Los dioses le susurraban en sueños que para conseguir el primer objetivo debía incorporar al padrón a todos los asociados de los diferentes colegios profesionales. Que el reglamento indicara que cada egresado debía pedir su inclusión de manera individual con un formulario que es un anexo del mismo reglamento, no le importó, después de todo ¿Quién es un Secretario General para cuestionar la voluntad suprema de los dioses? Si no había tenido problemas en hacerse cargo de la Secretaría General con los votos justos, cuánto podría de preocuparle que la Junta Electoral y la de Apelaciones le dieran la razón sin ningún argumento y por la diferencia mínima.
Su otra apuesta era convencer a su aliado en las elecciones del 2014, el Dr. Ramón Pedro Yanzi Ferreira, que diera la orden inapelable a su gente de votar la Lista de Patricia Altamirano para consiliarios y de esa manera esperaba arrimar el puñado de votos que entendía le aseguraban el segundo lugar a Avanzar y dejaba fuera del Consejo Superior a Claudio Orosz.
Intramuros, en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales,  Épica -histórico adversario de Terzariol (bueno, una historia de los pocos años que pasaron desde que se peleó con ABM por un vuelto)- garantizó holgadamente su consejero, dejando un panorama bastante ajustado para la próxima elección de Decano. Como si no hubiera sido suficiente, de los 458 votos que obtuvo la lista del oficialismo de Derecho para consejeros, sólo 7 cortaron para apoyar a Avanzar en consiliarios. Parece que no solamente los muchachos de Agro le juegan sucio al Ingeniero, ésta fue la segunda en un mes del Vicerrector.

En los próximos años, el 26 de mayo no será fecha en que el Decano de Ingeniería y Secretario General encuentre una buena excusa para descorchar. Quizás los susurros de los dioses en sueños no sean compatibles con las tradiciones vernáculas de locro.

Dos tipos audaces

the persuaders

Los ecos de la Asamblea para elegir nuevas autoridades de la Casa de Trejo no terminan de sonar por todos los recovecos. Aquella mañana gris y neblinosa del 19 de Marzo no solamente permanecerá en el recuerdo de muchos como el retorno de viejos armadores de los destinos cuatricentenarios, también grabó a fuego las maniobras desesperadas de los audaces por conseguir algo más que lo que habían asegurado de antemano con acuerdos non sanctos.

La figura de Patricia Altamirano siempre fue reconocida por propios -si es que existe esta categoría de su imaginario- y ajenos como de una intrepidez ejemplar que oscila sobre un precipicio de banquina. Sin embargo, según pudimos confirmar hace pocos días, sus bríos cobraron una nueva dimensión a media mañana del día que fue ungido el Dr. Hugo Juri como Rector, ocasión en que Patricia Altamirano demostró que podía exceder no solamente sus límites sino también sus reglas.

Hasta aquí, las interpretaciones; en adelante, los hechos: Luego de la primera votación, era sabido que los asambleístas de Sur y el MNR iban a honrar su histórica alianza con Jhon Boretto, con lo que el resultado estaba sellado. Lo que para muchos era una tragedia, para Patricia Altamirano y su fiel escudero Raúl “Gato” Gómez, era una oportunidad, por lo que se apersonaron con premura en el despacho del Rector en el Pabellón Argentina. Atrás habían quedado los reproches de la ex decana por haberse dejado embarcar en el indigerible proyecto político que lideraba Luis Juez de la mano del “Gato”, la sociedad para la aventura volvía a ponerse en marcha.

Los números eran lo suficientemente preocupantes como para que Tamarit no atendiera la necedad que se le pusiera sobre la mesa antes de naufragar en aguas turbulentas. Haciendo gala de su incansable sonrisa, Pancho escuchó incrédulo la “idea que se le acababa de ocurrir” a Gómez: “Si no hay manera de que juntes los votos para ser reelecto, la salida para que la derecha no vuelva a gobernar la UNC es que todos los votantes de Cambio Universitario voten a Patricia Altamirano”.

La respuesta de Tamarit estuvo a la altura del delirio; sin embargo, parece que no fue lo suficientemente contundente, ya que la autoproclamada líder del progresismo universitario está explorando ansiosamente la posibilidad de usar el mismo argumento para quedarse con la presidencia de Daspu.

The night is dark and full of terrors

HCS

El debut de la  la alianza Juri-Yanzi Ferreyra en el Honorable Consejo Superior (HCS) no podía pasar desapercibido.

Los tópicos en agenda versaban sobre la modificación del organigrama, la aprobación del proyecto para que los estudiantes hagan trabajo solidario obligatorio y la designación de Roberto Terzariol como Secretario General.

Sin embargo nada de ello pudo ser posible. A medida que la tarde se iba convirtiendo en noche, casi como una tormenta perfecta o un nudo hecho por un boy scout, la sesión se desarrolló de tal forma que cada esfuerzo por encauzarla sólo lograba ajustar más el nudo que se ceñía en sus gargantas.

En limpio, el único ítem que el HCS llegó a debatir fue el proyecto de organigrama, luego de aceptar la renuncia de Alberto León como Secretario General y confirmar a Jorge Dutto como Prosecretario. Desde el comienzo, distintos sectores opositores -más de izquierda como La Mella, adoradores de la palabra como Tatián o incluso cuasi aliados de la alianza oficialista como Altamirano- expresaron la necesidad de que el proyecto volviera a comisión ya que la única reunión previa al respecto se había dedicado íntegramente a discutir el proyecto de Franja Morada sobre solidaridad estudiantil.

La primera torpeza fue solamente atribuible a la premura de Dutto -moderador de la sesión- por inclinar el escenario a su favor. Luego de los reiterados pedidos para volver a comisión la propuesta, decidió someter a votación una moción posterior de Juan Marcelo Conrero para cerrar la lista de oradores y votar el proyecto. Juri, que hasta entonces se había mostrado concesivo con la iniciativa de enviar el proyecto a comisión y simulaba sorpresa por la falta de espacio para la discusión, decidió retroceder sobre sus propios pasos y votar contra dicha decisión, aún cuando los números jugaban a su favor.

Esto terminó de detonar todo diálogo, radicalizando aún a los consiliarios de más bajo perfil, como Victoria Solis o Leandro Cagliero. La primera acusó abiertamente a Conrero de ser el “verdadero rector en las sombras” y Cagliero sencillamente le espetó al rector que su actuar era inaceptable  y “semejante nivel de torpeza” ameritaba abandonar el recinto con los demás consiliarios de la oposición.

Insuficientes fueron los forzados argumentos para convencer a quienes ya no se encontraban en el recinto de regresar y que vislumbren las bondades del proyecto. Ni siquiera la apelación al mayo francés de nuestra parissiene intellectuel preferida fue capaz de hacer creer a alguien que la inconsulta modificación no llegaba a buen puerto por culpa de la necedad opositora.

Cabe destacar el estilo eternamente impoluto de Jhon Boretto, decano de la Facultad de Ciencias Económicas. El Magister guardó riguroso silencio hasta ser directamente interpelado: Se limitó a recordar que el Rector tiene derecho a proponer un modelo de gestión y que en su paso como Secretario General de la Ex Diputada Scotto se había seguido una lógica similar. Quizás la falta de oposición de aquel entonces explicara mejor porque no hubo quienes abandonaran el recinto, aunque de ninguna manera justificaba su media sonrisa disfrutando de la escena.

Finalmente, la gestión estaba decidida a obtener la aprobación del proyecto que tantos costos políticos le había generado y evitar que la liga de decanos victoriosos siguiera rompiendo lanzas entre ellos. Sin embargo, el rumor de lo que sucedía en el HCS ya había corrido entre las agrupaciones estudiantiles y en el momento de votar la sesión fue interrumpida por cantos tribuneros recordándole a Juri que la última vez que tuvo responsabilidades institucionales, su gobierno tuvo que irse en helicóptero. Quizás, los fantasmas delarruistas lo decidieron a salir por la puerta de atrás, entre policías.