Carrera Demente

 

Es difícil asumir que las carreras son un deporte con una lógica comprensible. Casi nada en la vida, ni la vida misma, premia a quien termina primero. Si a esto le sumamos que es una carrera que no se sabe donde finaliza, y lo que es peor, tampoco está claro si se compite de manera directa o mediada por otros actores, estamos ante una justa en la que solo pueden participar nuestros recordados Autos Locos.

Una carrera demente en la que 11 participantes van por el premio mayor.