Bien ahí

En la conformación del poder legislativo nacional se colaron solamente dos extraños casos de dirigentes estudiantiles que lograron dar el salto a la política en serio con cierto éxito: la vernácula Brenda Austin y el riojano Julio Martínez, ya ex diputado y Ministro de Defensa de Mauricio Macri hasta mediados de 2017 y futuro senador. Sin embargo, en el caso de quien fuera la primera mujer en presidir la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), la suerte tuvo un papel más que destacado. Su primera llegada a la cámara de diputados fue en el 2016, gracias a los corrimientos que se produjeron en la lista de los diputados elegidos por la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba en 2013, mientras que su reciente reelección fue una consecuencia de la maniobra que hiciera el PRO al postular dos hombres y dejarle a sus socios los puestos 2, 4 y 5 de la lista, obligando al partido de Angeloz a proponer dos mujeres para las posiciones pares. La intención era evitar la elección de Diego Mestre, pero les fue tan bien en la elección que terminaron juntando los votos para que el hermano serio del intendente (pero investigado en la justicia por coimas) ingresara al Congreso.

Bien ahí

Fiel a su trayectoria, Brenda Liz no está dispuesta a permitir que las barbaridades del PRO le opaquen su pátina progresista característica, por lo que piensa mantener un perfil crítico respecto a algunas acciones del gobierno, como cuando en referencia al asesinato de Rafael Nahuel consideró “grave y triste” la situación, bregó por la posibilidad de “trabajar en la revisión de protocolos de fuerzas de seguridad”, para que tengan “un comportamiento democrático” y sólo “respondiendo cuando hay que hacerlo para restablecer el orden”.

Al mismo tiempo, Austin sabe que sus posibilidades de mantenerse como diputada o, eventualmente, tener alguna responsabilidad ejecutiva dependen exclusivamente de los votos que Baldassi aporta a Cambiemos. Por este motivo, terminada la declaración les pidió a sus correligionarios que sondearan la reacción de los socios amarillos.

La respuesta fue muy tranquilizadora para el velo progresista de los radicales: mientras hable de cosas que se deberían hacer, emita opiniones sobre asuntos que podrían legislarse y diga que el accionar es factible de ser mejorado no hay ningún problema. Ahora si en lugar de hacer declaraciones inconducentes se le ocurre firmar el pedido de interpelación a un ministro, pedir que se investigue en el congreso por qué la Gendarmería participa en conflictos internos, exigir que se siga la cadena de mandos para establecer quien decidió usar balas de plomo para reprimir una protesta o como se baleó por la espalda al mapuche, se vuelve de funcionaria de Boretto.

Y si hay algo que la Diputada. Austin conoce muy bien son sus límites.

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