Pequeñas delicias de la vida conyugal

 

El conflicto con la orquesta de la Universidad Nacional de Córdoba es una fuente inagotable de efectos secundarios y daños colaterales. Después de recorrer la ciudad dando conciertos gratuitos para informar a los vecinos sobre su situación, el invierno recaló a los artistas en las inmediaciones del Clastrorum de Ciudad Universitaria para refugiarse en el Honorable Consejo Superior bajo la modalidad de “toma”.

Así fue como el viernes 28 de Julio, los músicos instalaron su reclamo en cuerpo presente, apoyados por las siempre dispuestas huestes de ATE, quienes como es de público conocimiento, hacen gala de una notoria pasión por la pirotecnia tanto verbal como la de importación china.

Mientras los protagonistas se disponían a ubicarse en el recinto de la mesa circular, desde las filas de la agrupación sindical decidieron que una bomba de estruendo podía maridar muy bien con violas, cellos y oboes pero la que hicieron estallar, desafinó bastante. Al sonar la descarga de pólvora,  el Secretario General no se encontraba en el edificio, como así tampoco el Prosecretario. Inmediatamente, la Subjefa de Recursos Humanos de la Secretaría General, Técnica Pericial en Caligrafía Roxana Martínez, se puso el traje de esposa del Prosecretario General, Ing. Agr. Especialista en informes favorables a Monsanto Jorge Dutto, y llamó por celular a su consorte para pedirle a los gritos autorización para evacuar las oficinas. Recibió por respuesta la más famosa de un marido frente a su esposa ofuscada, textualmente “Si querida, si te parece…”

6a00d8341c464853ef01bb09b35f30970d-800wi

Con la venia en su poder, la autopercibida primera dama comenzó las maniobras de evacuación del área a tambor batiente envalentonada por el fervor de media dependencia que ligaba un fin de semana largo inesperado y se disponía a disfrutarlo.

Sin embargo, los ánimos fueron otros cuando el Ing. Roberto Terzariol se enteró de lo ocurrido en el mediodía primaveral del último viernes de julio. El Secretario General se dispuso a ocupar todo el espacio que pudo en los pasillos de las baterías D y empezó a verificar uno a uno quiénes se habían retirado mientras gritaba desaforadamente “quien mierda se creen que son, pedazos de hijos de puta, acá el que manda soy YOOOOO”. (En este punto, el lector habitual de nuestra redacción debe sentirse confundido ya que solemos cuidar el lenguaje como si fuera oro en nuestra publicación pero sepan entender, sucumbimos ante el excelso manejo del romance del Exacto).

Tras cartón, el Ing. Terzariol añadió: “Sigan trabajando, de acá no se mueve nadie” mientras convocaba a golpe de celular una reunión urgente de directores en su despacho. Pese al carácter restringido de la reunión, todos pudieron apreciar cómo los exabruptos escuchados en los pasillos eran solo una muestra de su vehemencia. La autoridad unívoca del Secretario General fue ratificada verbalmente y en idioma de señas.

El cierre de la alocución demostró que el Ing. Terzariol no solo hace gala de un manejo enciclopédico del romance sino también de conocer al detalle las mayores debilidades de sus subalternos, aterrorizando al privilegiado personal de las baterías D quienes salieron al mediodía soleado con una nube negra con forma de reloj que le seguía los pasos. Tic, tac, tic, tac.

Anuncios

Un comentario en “Pequeñas delicias de la vida conyugal

  1. Pingback: Almorzando con Roberto Terzariol | Revista Eco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s