Reacción radicalaria

Cuando Manuel Sadosky llegó del exilio para ser designado a cargo de  la Secretaría de Ciencia y Tecnología en la gestión de Raúl Ricardo Alfonsín, el mundo de los docentes universitarios e investigadores científicos se llenó de expectativas que fueron asesinadas por la dura realidad de la época:  hiperinflación, ajuste, falta de presupuesto para educación. Las mayorías que se ilusionaron con la Weltanschauung radical despertaron súbitamente ante la realidad material del día a día y el mundo universitario no fue ajeno a ese fenómeno.

Una década más tarde, los boinas blancas volvieron para incursionar en los destinos de la Nación y de esa experiencia nos quedó el recuerdo del recorte del 13% en los salarios, la ausencia absoluta de innovación, las enormes movilizaciones opositoras que catalizaron las renuncias del Dr. Hugo Juri al Palacio Pizzurno y de López Murphy al Ministerio de Economía.  

En este tercer intento radical de participar de un gobierno nacional por los votos -aunque en calidad de socio menor- no queda ser viviente deambulando los pasillos de la FAMAF  que crea que el futuro será iluminado por Aguad y probablemente, la cosmovisión sea exactamente la contraria. Tanto los recortes en los ingresos a la carrera en el Conicet como el congelamiento de los salarios universitarios confirmaron los peores pronósticos: nuevamente la entropía donde  la mutación fue tan notoria que quienes fungieran cual grandes referentes del radicalismo famafiano de los 80, en el siglo XXI se vistieron de peronistas o socialistas.

reaccion radicalaria

Pese a que la aversión al radicalismo es vox populi en Famaf, nadie ha sabido usufructuar esta fobia como su actual decana. Detrás de un estilo áspero -fogoneado en años de lidia con personal militar en el Ministerio de Defensa- utilizado por el Obispo para hacerla lucir como una dirigente torpe, la Dra. Mirta Iriondo ha mostrado una fina habilidad para armar un escenario electoral a su medida.

La ausencia de oposición hubiera generado una catarata de votos en blanco de quienes no se sienten mimados cotidianamente por la Dra. Iriondo pero el Dr. Pedro Lamberti tiene una singularidad en  FAMAF, es uno de los pocos docentes-investigadores que está tan enemistado con Francisco Tamarit como con Daniel Barraco, dos de los pocos que podrían tentarse a hacérsela difícil a la actual decana.

En resumidas cuentas, todo el apoyo a la fórmula Lamberti-Briozzo ha quedado reducido a los radicales de otras unidades académicas que andan vitoreando entre el estudiantado de la Facultad aunque no tienen idea de cómo calcular la constante elástica. El problema es  que  cada vez que se acercan a conseguir un voto estudiantil, alejan un posible apoyo de docentes y/ o graduados, dos de los claustros que en los últimos tiempos solo aceptaron tener decanos radicales cuando competían para otras escuderías.

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