La captura del can Cerbero

Todo parece indicar que Emilio Renzi comenzó el 2017 “de buena racha” como él mismo dice cada vez que viene con el grabadorcito y abre una cerveza en el balcón. Su suerte no se asemeja en nada a los círculos del infierno del Dante que nos han tocado atravesar cada vez que necesitábamos confirmar algún rumor en las oficinas del Pabellón Argentina. De hecho, ni siquiera ligó improperios en las inmediaciones del Honorable Consejo Superior y les reconozco en confianza, un poco de envidia le tenemos con Baudolino.

Mientras ustedes dejaban mi esquela en Verona, Renzi pergeñó la forma en que habría de conseguir su Santo Grial: una charla con el Dr. Hugo Oscar Juri. A decir verdad, cuando lo comentó hasta el gato coincidió en que  se trataba de una meta complicada y nos reimos comparándolo con su gran ídolo Heracles porque conseguir unas declaraciones del Rector se presentaba menos inquietante que enfrentarse a la mismísima muerte y llevar ante el Rey Euristeo a Cerbero, un perro con tres cabezas y cola de serpiente que se encargaba de custodiar la entrada del Hades.

De más está decir que Renzi fue guiado por alguna fuerza del destino y sin revelar su plan antes de llevarlo a cabo, consiguió que Juri balbuceara alguna que otra definición para los años venideros en la UNC. Como nosotros, deben estarse preguntando de qué manera había conseguido un hilo de conversación sin gritos: Inspirado en la ayuda que siempre dispone Hermes, alguna libación le habrá hecho al dios y convenció a Gastón (el chofer que no llevará sandalias y gorro alados pero se ganó reiterados elogios públicos del ex rector cuando entregó el mando) para que fuera su aliado.

Renzi hizo seguir por la mañana temprano el Nissan negro con chapa  terminada en 090 desde las cercanías de la casa del chofer hasta el norte de la ciudad y allí irrumpió la escena en la que el Rector subía al auto oficial, con tal desenvolvimiento y simpatía que el sorprendido entrevistado no se pudo negar y le brindó los casi 40 minutos de viaje, solo interrumpido por alguna llamada telefónica.

A continuación, la selección de la charla para que ustedes evalúen.

 

Colonna

 

PS: Se los ve pura cháchara en Venecia y espero que esta vez, no nos sigan demorando el regreso.

 

mct-el-emperador

 

  • ¿Cómo está Rector? ¿Cómo empieza el año?
  • Pese a lo que ustedes dicen sobre mis vacaciones, tengo la impresión de haber empezado el año hace un lustro.
  • No se lo ve muy entusiasta.
  • En realidad tengo la sensación que es un año en la que se tienen que terminar de concretar las iniciativas que pusimos en marcha el año pasado.
  • ¿Y usted va a estar para conducirlas?
  • Ese rumor del que ustedes han sido voceros no tiene fundamento, no me voy a ir al Ministerio de Educación.
  • Nosotros hemos repetido su deseo de irse en marzo, lo que numerosos interlocutores suyos han manifestado.
  • Es posible que lo haya dicho, es una manera de reaccionar que tengo, cuando todos se ponen exigentes me dan ganas de tirar todo.
  • Pero a veces lo concreta ¿O no es cierto que antes que López Murphy terminara su discurso con el ajuste a la Educación, ya había redactado la renuncia al Ministerio?
  • Sí, es cierto.
  • ¿Y no es parecida la situación del recorte actual?
  • Sí, pero no está dentro de mis responsabilidades el tema.
  • Todo esto le ha hecho una fama de que es tan predispuesto a tomar cargos como a renunciarlos.
  • El único cargo que asumí gustoso me fue otorgado por la Dra. Carolina Scotto.
  • No lo puedo creer. ¿De qué cargo hablamos?
  • Coordinador de las Acciones para la Preservación del Patrimonio Jesuítico.
  • ¿Le puedo ser sincero?
  • Por supuesto.
  • No lo veo satisfecho con su rol. Han conseguido todo lo que se propusieron y usted da la impresión de estar reflejado en un espejo desazogado.
  • Es cierto, pero piense en el costo que estamos pagando para esos logros. Además, no se confunda, no todo lo que se propuso me complacía a mí.
  • ¿Qué esperaba usted?
  • Yo hubiera hecho las cosas para las que había consenso, me apetecía más retirarme como un Rector que llevó adelante las transformaciones que el momento requería y que recibían el amplio apoyo de la comunidad universitaria. Ahora tengo una universidad partida.
  • ¿Por eso no entró a la Asamblea Universitaria?

 

Una llamada oportuna al celular nos privó de la respuesta y la conversación se mantuvo hasta llegar a Pabellón Argentina. Al bajar se despidió afectuosamente y prometió un viaje a la residencia rectoral de Vaquerías para poder profundizar en los puntos que quedaron pendientes.

Esperamos ansiosos….

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Un comentario en “La captura del can Cerbero

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