Being a King is a performance*

narciso

Any man who must say, “I am the king” is no true king

Tywin Lannister

Había una vez un rey que gobernaba muy preocupado por la imagen que dejaría como legado. Desde que el cetro y la corona fueron instituidos en su cuerpo como voluntad del poder, el rey paseaba por sus dominios pensando en que debía ser alabado por cada uno de sus súbditos.

Un día, llegaron a su corte los hermanos Guido y Luigi Farabutto quienes lo convencieron de que eran capaces de ofrecerle la tela más suave y delicada que pudiera imaginar para que a cada paso que diera, fuera ovacionado por la multitud. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Para ello le pidieron disponer de todos los oros y honores que el reino pudiera ofrecer. Se trataba de un traje invisible porque, como usted querido lector adivinará (o recordará), el traje no existe.

Cuentan que un poco nervioso por saber si sería capaz de ver la prenda o no, el rey mandó a distintos súbditos, algunos más acordes a su confianza y otros menos, a espiar el traje mientras los hermanos lo confeccionaban. Ninguno de sus servidores admitió no verlo y por lo tanto adularon al rey, congratulándolo por haber seguido los consejos de los Farabutto. Pronto corrió la voz que el Rey haría historia luciendo su traje en el desfile de fin de año.

Los estafadores hicieron de cuenta que vestían al Rey mientras éste simulaba ver su radiante traje y se felicitó por ir hasta al fondo con su propuesta. Al salir a la calle, recibió alabanzas de todos los que lo veían, hasta que un niño –o quizás no fuera uno sino muchos, o quizás no fueran niños sino cientos de jóvenes- empezaron a gritar señalándolo con el dedo “¡El Rey está desnudo!” y todos asintieron riéndose de la estupidez del Rey que había permitido que lo pusieran en ridículo delante de todos.

El rey ya recibió una advertencia de los jóvenes del pueblo y hoy podría recibir otra. Ojalá no siga permitiendo que sus asesores se sirvan de él en su propio beneficio.

*Adaptación libre del cuento “El Traje Nuevo del Emperador” de Hans Christian Andersen

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2 comentarios en “Being a King is a performance*

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