Propios y extraños

duttari

Resultó una sorpresa para los extraños la irrupción del Decano de la Facultad de  Arquitectura en la reunión que el centro de estudiantes –conducido por El Módulo- había organizado conjuntamente con docentes y allegados a la vida universitaria para conocer y debatir las propuestas de reforma política que se tratarán en la Asamblea venidera del sábado 19 de noviembre. Claramente, entre los propios no fue ningún sobresalto ya que están más que consustanciados con el estilo patrón de estancia decimonónico con que el Arq. Ian Duttari se desplaza.
Como corresponde a los usos y costumbres, el decano justificó su presencia porque el tópico en discusión era de su incumbencia -como la de toda persona libre que transite territorio universitario- pero por sobretodo, porque dicho encuentro se estaba desarrollando en “su” facultad. Pese a que su conocimiento de los buenos modales no le fue suficiente para oficiar de anfitrión o en su defecto, ofrecer algún presente a los invitados, los organizadores le invitaron gentilmente a exponer o defender su posición (puede elegir el verbo que considere adecuado, querido lector).

Huelga describir que el estupor se hubo repartido democráticamente entre todos los asistentes ante el discurso del decano. Nadie daba crédito a la debilidad de sus argumentos (es cierto, somos benévolos y llamamos a un speech propagandístico, argumento) para defender porque la Facultad de Arquitectura tenía que ser parte del movimiento que le cederá el poder a las otras 4 titánicas facultades (entre las que se encuentra una históricamente adversa, como la comandada por los Ingenieros Tavella y Terzariol), dando la razón a quienes sostenían que había ido a desarmar la reunión sin ninguna expectativa de participar de un debate, como suele ser cada vez que se hace presente.
En un solo acto todas las contradicciones que se viven en la facultad se habían puesto de manifiesto y aceleraron ese reproche contenido en los ojos morados de sus colegas sobre su responsabilidad ante la caída del oficialismo en las elecciones docentes de mayo y como colofón, la pérdida del órgano gremial estudiantil los primeros días de junio. El decano está en el banquillo imaginario de los acusados por su falta de compromiso con el espacio político, algunos de sus secretarios son responsabilizados de grandes torpezas, como vestir de morado las actividades oficiales y la Arq. Elvira Fernández de vender la Facultad como su “territorio” para escalar en la interna radical.
Siendo justos, es más plausible que Fernández acamale sin sutilezas a Duttari desde sus orígenes, pero la falta de comunión de ideas ha sido una de las razones del fracaso en bloque. Lo que no está en claro es si el actual decano no se tomó el trabajo de estudiar las propuestas o si la debilidad argumental demostrada se debe a su desacuerdo con el arreglo partidario de su mentora y no está dispuesto a ser el responsable de la pérdida de poder de su Facultad. Aunque corra el riesgo que para su despedida la Arq. Fernández no le organice una fiesta con strippers.

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Un comentario en “Propios y extraños

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