Que se doble pero no se quiebre

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Si hay algo en lo que todos coinciden – inclusive  los propios protagonistas de este apartado en la historia cuatricentenaria- es que los méritos por los que ellos han llegado donde están son de cualquier tipo, excepto los académicos.

Desde el momento en que dejaron sus pueblitos natales para cursar el secundario en Villa María hasta que llegaron a hacerse cargo de sus respectivos decanatos, se destacaron por sus habilidades para armar camarillas.

Mientras gastaban más sillas de bares que mesas de bibliotecas, sus nombres empezaron a sonar como dirigentes estudiantiles a fuerza de café y cigarrillos. Tener edades similares y las mismas posiciones políticas podrían hacer pensar que serían dos grandes compañeros de ruta, pero ambos son suficientemente ambiciosos y no aceptan ser número dos de nadie.

Apenas lograron cargarse a sus desgastados mentores, se lanzaron en carrera hacia el gran objetivo: el Rectorado. Al Mgter. Jhon Boretto le fue mucho más sencillo mandar al Lic. Alfredo Blanco a cuarteles de invierno, mientras que el Ing. Agr. Juan Marcelo Conrero tuvo que transpirar un poco más para terminar de doblegar al Mgter. Daniel DiGiusto.

Todo hacía pensar que el Decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias había dado muestras de mayor habilidad y contorsionismo, tanto que hasta él mismo se pensó relajado como quien entra primero a boxes en el circuito de Mónaco y en el fragor de la auto exaltación con los motores rugientes de fondo, presentó un proyecto para que se eligieran las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba de manera directa ¿Quién podría apostar en contra de que la ola conservadora que azota a la provincia se exprese sin intermediaciones en la elección universitaria? Silencio.

Es probable que en tan finos cálculos y estrategias, se le escapó una variable o simplemente subestimó al Decano de Ciencias Económicas, quien con la agrupación estudiantil oficialista de su lado, impulsó la simple ponderación de los votos para la elección de Rector y la necesidad de los 2/3 de la Asamblea Universitaria para realizar alguna futura reforma al sistema electoral.

Quizás no se haya dicho lo suficiente sobre los vientos nada primaverales que soplan hacia noviembre pero es evidente que la primera medida -ponderación simple- lo pone al Decano de Ciencias Agropecuarias al frente de una facultad con nimio peso en la elección de Rector, que se cocinará entre los cuatro ases: Facultad de Ciencias Económicas (FCE) y tres facultades que solo responden a los intereses de los caciques locales: Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de Roberto Terzariol y Gabriel Tavella, Ciencias Médicas (FCM) de Gustavo Irico y Marcelo Yorio y Derecho ya sin Ciencias Sociales, alternada per secula seculorum como dote matrimonial entre Pedro Yanzi Ferreira y Marcela Aspell.

La segunda propuesta y la necesidad de los ⅔ de la Asamblea para posteriores reformas al sistema electoral, muestra que al Mgter. Boretto la coyuntura nunca le tapa la perspectiva: está claro que pasado un tiempo todas las demás facultades tomarán conciencia del error de haber cedido el poder a estas cuatro, sobre todo cuando vean la distribución del presupuesto. La Asamblea Universitaria seguirá siendo el único órgano que represente equitativamente a todas las facultades, pero el requerimiento de los 2/3 les hará casi imposible a las unidades académicas en situación de indigencia revertir esa injusticia.

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