Siempre fui menos que mi reputación

Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa

Ay! si pudieras recordar sin rencor (*)

 

fuc

 

La mañana del sábado con su brisa apenas tibia y su sol resplandeciente, parecía confirmar los presagios tan temidos para la tarde como el mal agüero se había hecho sentir antes que el Campeador emprendiera su viaje hacia el exilio. Pero no serían los caballeros quienes deberían sacrificarse por sus errores, después de todo, para algo habían engendrado vástagos y serviles.  

Para la hora del vermut, el Contador Jhon Boretto estaba atribulado. No le pasaba un sorbo de Martini imaginario que con la inflación fuera reemplazado por Amargo Obrero. Padecía un estado semejante al de un arquero que ostentando un récord impresionante con el arco invicto, acababan de hacerle un gol tonto.

En breve, se festejaría el aniversario número 30 en que él mismo le arrebatara la conducción de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) al Frente Santiago Pampillón, devolviéndole así al radicalismo cordobés un sitial que había perdido con el alejamiento del partido de toda la juventud universitaria que protagonizara la recuperación democrática.

Aquella imagen de él mismo para finales de los 80 nunca se veía lo suficientemente borrosa y sirve a los fines de devolverle el tonito explicativo y la suavidad punzante al hacer reproches. Empezó endilgándole al Ing. Agr. Juan Marcelo Conrero la responsabilidad de esta derrota, como fruto de su excesiva ambición, de su incapacidad para compartir los espacios de poder que los había llevado a perder aliados y socios y de su empecinamiento por poner gente de su facultad en cada rincón de la estructura del rectorado que había ido alejando los sectores amigos.

El decano de Ciencias Agropecuarias, con el tono característico de los terratenientes exaltados por las caídas (ya sean de precios de soja o en elecciones estudiantiles), detallaba los motivos por los que el Contador era el padre de la derrota: las desavenencias en la elección de DASPU con Patricia Altamirano habían sido su responsabilidad (y ahí había empezado el alejamiento), la Franja Morada es manejada por el sector Borettista, tanto el presidente saliente como el candidato derrotado, ambos humanistas pertenecen a ese espacio, y en tono más iracundo le espetó que ni siquiera se habían hecho cargo de contener a los chicos y la Facultad de Agronomía se había convertido en el hospital de campaña donde los militantes de la Franja paseaban su consternación y la certeza de haber pasado de la peor manera a la historia.

La comunicación con el Dr. Hugo Juri tampoco era sencilla, el Rector después del trabajado triunfo en la Asamblea Universitaria de este año, pensó que los muchachos eran infalibles y descansó en ellos la responsabilidad del armado político. Sin embargo, esta semana había comenzado la singladura con un fracaso en DASPU, embarcado en un proyecto de Conrero y la cerraba con una impensada derrota en la FUC de la mano de Boretto.  Atrás quedaban los días en que los muchachos se peleaban por llamar primero al Rector para ser el elegido que diera la primicia sobre buenas nuevas a su Señor.

(*) Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

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3 comentarios en “Siempre fui menos que mi reputación

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