Cuando la mentira es la verdad

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Nosotros, estas tres almas -porque tres es número cabalístico- que circulan por los laberintos de la Universidad Nacional de Córdoba desde hace más de 400 años, solamente queremos saber dónde estamos.

Nosotros que a lo largo de los siglos hemos establecido contacto con las sociedades secretas y las conjuras políticas que habitan sus pasillos, creemos que únicamente se trata de hacer conocer lo que ocurre en la Casa de Altos Estudios, sin escatimar enfoques, estilos o abordajes.

Nosotros, informantes y desinformados estamos cada vez más entrelazados en un tejido de conspiraciones, acuerdos y traiciones que explican los destinos de La Casa de Trejo aunque sean sucesos inexplicables para cualquier mente racional.

He aquí el caso:

Cuando en la nota del pasado equinoccio de primavera, el Obispo habló sobre la “re-re” elección del Ing. Gabriel Tavella como presidente del directorio de DASPU, la primera sensación fue dolorosa. Al parecer,  quien en el pasado luciera una florida pluma al servicio de su fina ironía, dotada de circunloquios caústicos y hexámetros cínicos, había sucumbido ante la sumisión que imponía el poder con su mirada de hielo a la distancia. O tal vez la senectud lo habría vuelto un rácano de la tinta y el papel como consecuencia de una creciente afección en su capacidad auditiva porque la cantidad de errores en los nombres de los protagonistas de la interna de DASPU solo podía entenderse si la nota le había sido dictada por teléfono.

Sin embargo, nostra culpa, fue que  subestimamos al escriba ya que  ahondando un poco el análisis resulta evidente que el mensaje era “nadie es quien parece ser”. Al levantar el telón, las luces desdibujaron los espejismos que en el pasado trazaban un escenario ahora inexistente y las posiciones se modificaron:

  • Inés Pastorino, dice representar a los trabajadores no docentes y se comporta como el más fiel representante de la patronal a la hora de discutirles (y cercenarles) los derechos a los empleados de DASPU,
  • Sandra Mutal prácticamente provocó un cisma en Cambio Universitario cuando se lo eligió a Tavella la primera vez y ahora, haciendo caso omiso de sus instintos emuladores de Enrique VIII, encabezó la cruzada por la “rere”,
  • Esther Galina, que es Tamarit sin bastón y con falda 7/8 , apoyó al Ingeniero después que éste desatara la furia del exrector con las opiniones sobre su salud,
  • la izquierda tuvo un voto y dos candidatos cuando normalmente es al revés,
  • los votos vallejistas apoyaron la reelección después de dedicar el último año a hablar mal de la gestión.
  • Solo la representante de Patricia Altamirano hizo lo esperado y no fue.

Haciendo gala y honor de su condición como fiel servidor en la Orden de los pobres caballeros de Cristo y del templo de Salomón, Gabriel Osman nos llama a la reflexión al final de sus palabras con la frase falsa: “No hagan bola”. Pero el juego de las figuras y los fondos no surte efecto entre semejantes, sabemos que pretende anclar nuestro centro de atención allí porque es donde está su conclusión adulterada, esa máscara para ocultar la verdad.

El encadenamiento de elucubraciones vagamente redactadas es el laberinto donde esconde lo que sabe y no le dejan decir. Hasta último momento hubo una tremenda puja entre quienes apoyaron a Tavella desde el comienzo de los días y un acuerdo forjado entre Carlos Vallejos, Patricia Altamirano y Juan Marcelo Conrero, con la bendición  del Rector Hugo Juri, que en ningún esquema lograba perforar el techo de los 4 votos.

La falta de neutralidad del Rector no fue por pasividad, sino una apuesta por uno de sus muchachos, que el cronista olvida -intencionalmente- mencionar en su detallado análisis para las masas adictas a su homilía (aunque desde esta redacción podamos replicarle “Non nobis, Domine, non nobis.”).

 

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6 comentarios en “Cuando la mentira es la verdad

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