La máquina de impedir

(…) Dum loquimur, fugerit inuida

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

francisco_de_goya_saturno_devorando_a_su_hijo_1819-1823

Desde que la humanidad es tal, el dilema de los tiempos desvela a los mortales investidos de poder y por supuesto, a los mecenas que exigen a sus aduladores exprimir hasta que la cáscara se desarme en la palma de la mano el debate del Kairós y el Krónos. Se sabe que el matutino cordobés,  absolutamente comprometido en abandonar cualquier indicio de independencia respecto de sus accionistas, carece de originalidad y capacidad para generar asombro entre quienes estamos sometidos a su unicato. Sin embargo, aún quedan periodistas fogueados en el oficio que suelen deleitarnos revitalizando fórmulas perimidas y nada inocuas.

Esta semana, La Voz del Interior azoró a sus lectores con la delicada pluma de Juan Carlos Carranza que quiso maquillar la falta de concreción de los objetivos propuestos por la gestión rectoral del Dr. Juri con la pesada herencia convertida en burocracia propia de una institución educativa de 403 años. Según el periodista, todo parecería indicar que a esta altura, la única némesis que enfrenta el “Sí, se puede” de los muchachos es un inesperado circuito de papeles para alguien que ejerce la autoridad máxima de la Universidad por segunda vez.

De esta manera, “Las diferentes velocidades de la UNC” es un compendio de frases del sentido común (no el de Gramsci) llenando la página, donde el apogeo se alcanza con una justificación por la demora en la implementación del proyecto de Compromiso Social Universitario que reza: “Pero todavía está en veremos, porque hay varias comisiones que analizan su reglamentación. Y tienen sus tiempos.” y es solo superada por: “El problema es que la velocidad con la que anda la UNC no es la misma que Juri pretende. Quienes están cerca del rector saben que él quiere que todo esté para ayer, como habitualmente se dice. Y se fastidia cuando le ponen trabas burocráticas.”

El esfuerzo por mostrar una gestión enérgica, condicionada por la burocracia cuatricentenaria, no explica por qué recién en estos días se están entregando los cheques con los subsidios para que los investigadores desarrollen sus actividades en el año 2016, pese a que hace meses las comisiones finalizaron su evaluación. Tampoco da cuenta de la razón por la que los montos no contemplaron la inflación de los últimos dos años, que los más benévolos ubican arriba del 60%. Acá los cagatintas no provocaron ninguna limitación, sin embargo no se escuchó al Rector ensayar uno de sus característicos berrinches despotricando contra las demoras ni poniendo en práctica su encendida iniciativa para fortalecer la inversión en Ciencia y Tecnología.

Es en estas ocasiones que los éforos nos permiten recordar que pese a la elocuencia de nuestras fantasías, Kairós, hijo de Zeus y Tique, nunca  se enfrentó a su abuelo Krónos, no hubo lucha ni final glorioso. Mientras tanto, el tiempo personificado en el titán Krónos todavía se devora a sus hijos. Quizás, antes de los idus de marzo, cuando Juri les planteó a John Boretto y Marcelo Conrero los condicionantes para aceptar la candidatura, fue una inspiración del Olimpo para que sus vástagos admitieran que las iniciativas eran imposibles de llevar a cabo y así declinar elegantemente el ofrecimiento. El problema al desoír los oráculos es que ahora hay que encontrar los culpables que disimulen la inoperancia.

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2 comentarios en “La máquina de impedir

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