Café para tres

cafe para tres

Hebe fue “la chispa” -un sobrenombre que a la anciana dirigente le encantaría portar- y el fuego se encendió. El silencio cómplice rayano en la omisión de los medios de comunicación masiva no conseguirían acallar roces de antaño ni siquiera en el oficialismo universitario.

La parquedad que se ha hecho carne en el Rector durante su segundo mandato frente a la Casa de Altos Estudios sucumbió ante la circunstancias como era esperable y espetó : “Yo no pienso salir a bancar la detención de Hebe de Bonafini” mientras su mirada de hielo se posaba firme sobre uno de sus muchachos con los que compartía el café.

El decano terrateniente tomó el coraje que no había tenido en discusiones anteriores y envalentonado después de presentar en sociedad la dote motorizada que el Ministro Busso entregó para el Campo Escuela,  trajo a colación que él había puesto el primer tweet sosteniendo que Juri como candidato a Rector era jugar en las grandes ligas.  Se apresuró también y le recordó que él mismo había realizado un encendido discurso en la Asamblea argumentando que era necesario un cambio de rumbo en la Universidad, así como estaba sucediendo en las diferentes esferas de gobierno, discurso que había cerrado con un emocionado “Sí, se puede” al mejor estilo aprendiz de Obama. O tal vez, esto último era solamente una estrategia para responderse a sí mismo quién era y qué honores merecía.

El Rector se sintió avasallado y, contrariando su estilo, no dobló la apuesta. Desde la sabiduría que se adquiere contando otoños,  intentó explicarle lo que significaba Hebe de Bonafini a nivel internacional al tiempo que se daba cuenta que la brecha generacional lo iba a obligar a darle una clase de historia que no podía suplir los baches fruto de la estulticia y la obcecación. Entonces decidió buscar un puente y le preguntó al otro muchacho, que fiel a su estilo, había estado bien callado: “¿Vos cómo lo ves?”

El otro decano hizo lo que siempre hace ante cada dilema y analizó cuáles eran los efectos que éste podía tener sobre su proyecto personal y político que guarda para el 2019. Tomó un sorbito de  su café, colocó las manos detrás de la nuca, tiró con los codos para atrás y sentenció: “No se puede ser Macrista y Reformista al mismo tiempo, esta es una disyuntiva que se nos va a agudizar día a día a medida que nos aproximemos al Centenario y que este gobierno siga derrapando”.

El Rector agradeció el auxilio y murmuró: “Eso es lo que quiero hacerle entender a éste”. Otra vez esa sensación fantasmagórica se aferraba en la reflexión  sobre su alianza histórica con una facción de la Franja que hoy se volvía incómodamente Macrista ¿Dónde quedaron aquellos reformistas que se lucían por exceso de pragmatismo y escasez de ideología?

El malestar le volvió anidar en el cuerpo. En honor a la verdad, les tenía que reconocer que aun con este exceso de fervor Macrista siempre habían permanecido leales a su figura así como también lo habían acompañado en sus sucesivas huidas.

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6 comentarios en “Café para tres

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