El banquete

Banquete, Musée du Petit-Palais, MsHistoire du Grand Alexandre

Desde el nacimiento de la civilización, una de las herramientas más eficaces a la hora de servir intereses políticos ha sido el banquete y aunque el uso y la costumbre hayan deteriorado el ceremonial con los siglos, se trata de un minucioso arte practicado por especialistas.

En el momento en que el Honorable Consejo Superior lo ungió como Secretario General de la UNC, el Ing. Roberto Terzariol asumió que estaba allí por su capacidad profesional y que todo se trataba más o menos de lo mismo: hacer puentes. Sus tiempos de estudiante no fueron años de rosca y café rancio en la mesa de barsuchos como puede contar el curriculum de la mayoría de los miembros de la gestión Juri-Yanzi y ciertamente, sin acreditar antecedentes de militancia partidaria, supo que sus movimientos iban a ser severamente monitoreados.

Sin embargo, ni bien estuvo sentado en su despacho de las baterías D, el Ing. Terzariol desbarató el acuerdo con la Gremial San Martín para reemplazar los despedidos, haciendo pública la componenda y permitiendo que el malestar y la amenaza de conflicto llegaran a los oídos del Rector. La jugada obligó a recalcular y rápidamente el Ing. Agr. Jorge Dutto, Prosecretario General, dio un paso adelante, nombrando a dos (2) amigos en la Secretaría General. Fue suficiente para que la sospecha de Terzariol quedase confirmada: a él no le iban a permitir ni arrimar nombres porque ya se sabe, las horas de pasilleo cuando se es estudiante rinden frutos décadas más tarde cuando se gana una Asamblea.

Pero el Secretario General no sabe de místicas ni rituales y lejos de amilanarse, decidió que no iba a estar peleando espacios de a uno y organizó un gigantesco asado para todo el personal de la secretaría general, dejándole dos (2) nombramientos a Dutto y metiéndose en el bolsillo a decenas de empleados. Imaginemos que si normalmente un asado es una generosa manera de agasajar al personal, en estos tiempos de Cambiemos es una demostración de amor.

Ocurre que en los sinuosos senderos de nuestra fortaleza universitaria, hasta las demostraciones ostentosas para ganar la confianza de los súbditos requieren de maestría y de respetar cuidadosamente las formas, de lo contrario, nuestros intereses quedan expuestos vulgarmente.

Fue así como menospreciando el arte de los banquetes, el Secretario General cometió un error garrafal y se olvidó de invitar a las dependencias de la Secretaría que trabajan en calle Artigas. “Si nos van a tener en cuenta de esta manera, sería mejor que nos pasen a la SPGI(*)” se escuchó decir entre los numerosos abogados que pueblan (entre las 11 y las 12) las oficinas más bonitas de la UNC.

 

(*) Secretaría de Planificación y Gestión Institucional.

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4 comentarios en “El banquete

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